viernes, 16 de noviembre de 2012

Repercusiones por el 8N en Morón


 Referentes del oficialismo y de la oposición salieron a interpretar la protesta del jueves 8, que se hizo sentir en Morón, como en las principales ciudades del país. El foco principal se presentó en la Plaza Central, que se colmó de manifestantes, aunque también en Castelar Norte hubo una concurrencia importante, en la esquina de Arias y Carlos Casares. En Haedo la convocatoria fue menor.
Tal como ocurrió en la zona del Obelisco (en CABA), la gente cantó el himno varias veces y expresó diversos reclamos. La seguridad fue uno de los temas centrales. Aunque en general el enojo pasaba por las formas de conducirse de la Presidenta y ante el eventual intento de reforma de la Constitución. Referentes políticos estuvieron, pero sin carteles. De hecho, disimularon incluso su pertenencia por dos motivos: el miedo al rechazo y para no desacreditar una convocatoria de tipo social.
Las lecturas posteriores al 8N no fueron muy distintas a las que los principales partidos hicieron en el orden nacional. La titular de la bancada oficialista, Florencia De Luca, no descalificó la marcha pero aseguró que se trata de gente “más conservadora” que no encuentra alternativas al modelo de CFK.
“Nuestra Democracia está mas fortalecida. Todos tienen derecho a expresar su descontento. Lo cierto es que el análisis que surge de las consignas está relacionado con una falta de representación política, que va más allá del descontento con el Gobierno. Hay una debilidad muy grande de la oposición. Ese sector debe organizarse. Hace un año se votó…”, consideró la concejal de Nuevo Encuentro.
Respecto de las demandas que expusieron los vecinos, De Luca sostuvo que “hay cuestiones mediáticas” y “poco políticas”. Consultada sobre los niveles de inflación, dijo no creer “que no se reconozca, sólo que no se la menciona todos los días. “Frente a una crisis como la que vive el mundo, garantizar el empleo tiene ciertas consecuencias, relacionada con la suba de empleo”, justificó.
Lo cierto es que el municipio se viene quejando por la suba de precios y tuvo, hasta 2009, una posición crítica de la intervención al INDEC. Hoy el Gobierno relativiza cualquier cifra extra oficial.
“Había una postura más conservadora, más de derecha”, consideró De Luca, quien dijo sentirse “representada en un todo” por las políticas que lleva adelante Cristina Kirchner. De todas formas, dijo que “el reclamo de seguridad trasciende” y que “cualquier gobierno tiene cosas por mejorar y abordar”.  “No podemos garantizar que todas esas personas puedan encontrar representación”, aclaró.

Contentos
En tanto, la concejal del FAP Analía Zapulla, consideró que la oposición “tiene que tomar nota con respecto a lo que  pasó” y explicó que “el llamado está en construir una esperanza de cambio” de rumbo.
En ese sentido, recordó que el candidato presidencial Hermes Binner, los diputados Margarita Stolbizer y Víctor De Gennaro, acaban de protagonizar un encuentro en Bahía y “recorren todo el país”.
La unidad que desde algunos sectores reclaman, para la militante del GEN, es posible sólo bajo un mismo “programa de trabajo”. “Por un lado piden unión y por otro se los castiga, como pasó con (Ricardo) Alfonsín, por su alianza estratégica con Francisco De Narváez en 2009 (que lo alejó del FAP). “Hay responsabilidad de los dirigentes, pero también de la sociedad”, consideró finalmente la edil.
La protesta fue mucho mayor, compara a la de septiembre, o a los cacerolazos de 2008. Incluso a las que se hicieron en Morón en 2002, más allá de las diferencias del contexto político, económico y social.
Para el dirigente gastronómico Domingo Bruno, en aquellos años había “un vacío de poder”, donde se pedía “que se vayan todos” aún caído el Gobierno. “Acá lo que pide la gente es que le presten atención. Ellos ponen ‘con la Democracia no se Jode’. Bueno, con el pueblo tampoco. El pueblo se siente mal”, criticó el referente local de la CGT Azul y Blanca y de la opositora línea Convergencia Peronista.
Consultado sobre la composición clasista de los manifestantes, un asunto que el oficialismo siempre examina, Bruno apuntó que “lo que no se expresan son los clientes políticos, los demás protestamos todos”.
“Los de arriba están muy bien. Los de abajo los mantiene el Estado y  en el medio están sometidos”, opinó.
Con otros argumentos, Zapulla dijo que el relato oficial monta “una falsa dicotomía entre sectores medios y bajos”, cuando “los grandes grupos económicos no ven afectados sus intereses” con este modelo.
En otro orden, sostuvo que “la sensación de hartazgo también es para el gobierno local”. Lo mismo consideró el gastronómico, que como otros opositores recorrieron a “escondidas”. “No éramos los convocantes. Muchos no aparecimos para que no se diga que fuimos los que movilizamos”, reconoció.
Por su parte, el concejal radical Marcelo Joaquim, escribió en su cuenta de Facebook y que “no creo que no vivamos en libertad, no creo que no haya libertad de prensa y quiero que la Presidente termine su mandato y no creo que tengamos que internalizar y encauzar el reclamo de Pando, Biondini, Clarín, etc (agazapaos entre miles que tenía reclamos genuinos)”. “No existen las corporaciones buenas y corporaciones malas. Estamos para otra cosa. Para luchar contra los atropellos, la negación de los problemas, por un país federal, por las Instituciones de la República”, sostuvo.

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