jueves, 29 de noviembre de 2012

Encarcelan al norteamericano que había sido condenado en marzo por matar a su familia

Por decisión de la Cámara Penal, que confirmó el fallo de primera instancia, fue detenido el autor de un triple crimen sucedido en 2009 en Morón. El juicio se había llevado a cabo en marzo, pero tras encontrarlo culpable por los tres homicidios el Tribunal Oral Criminal N° 4 lo había dejado en libertad.
Antonio Cajal (29), fue detenido el pasado 14 de noviembre en Villa Ariza, Ituzaingó, por orden de la Justicia, luego de revisarse la sentencia. Había sido condenado a prisión perpetua (la pena máxima) por “homicidio simple” en el crimen de su pareja (estaba embarazada de seis meses), Lilian Fuño Rodríguez (26); y por "doble homicidio calificado", respecto al de sus hijos de 4 y 7 años.
Ese día, la Sala III del Tribunal de Casación Penal bonaerense, integrada por los jueces Víctor Violini y Ricardo Borinsky, ordenó la detención de Cajal tras confirmar la condena de primera instancia y la existencia de un "peligro de fuga". El hombre había sido detenido después de denunciar los crímenes, debido a que ni la Policía ni la Fiscalía creyeron su versión sobre un intento de robo en su casa de Valle 540, en Morón. Pero recuperaría la libertad en 2010. Siempre se declaró inocente.
El abogado de la familia de las víctimas, Miguel Angel Racanelli, se mostró "conforme" con la decisión y remarcó que "realmente este asesino no podía estar caminando por la calle después de haber matado a su mujer y sus dos hijos, lo cual fue debidamente probado en el juicio oral". Hace un mes, se realizó una audiencia en Casación en la que la Fiscalía y Racanelli solicitaron la detención de Cajal debido a la pena impuesta y el peligro de fuga. La defensa presentó nuevos testigos, que dijeron que al momento de los crímenes, el acusado trabajaba como pintor en otra casa.
El hecho ocurrió el 2 de noviembre de 2009. Si bien faltaba un equipo de música de la casa, los jueces determinaron que el condenado asesinó a sus víctimas con un martillo de albañilería, que los tomó a todos "por sorpresa" y que a todos les aplicó múltiples golpes en la cabeza y en el cuerpo. Se supo durante el juicio que Cajal y su pareja se engañaban mutuamente y que él dudaba de su nueva paternidad.

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