jueves, 1 de noviembre de 2012

Perpetua para el asesino de Nicolás Arroyo


Tal cual habían pedido la querella y la Fiscalía de juicio, Esteban Román fue condenado ayer, martes 30 (al cierre de esta edición) a prisión perpetua, por el asesinato de estudiante Nicolás Arroyo. El asalto en el que el joven (21) perdió la vida ocurrió en septiembre de 2010, en Castelar sur.
“Esta es la condena que esperábamos, estamos muy conformes, pero lo único que queremos es que se cumpla. Fue una lucha de dos años y con esto se dio un paso muy importante”, dijo Norma, madre de la víctima, tras salir de la sala de audiencias. Román escuchó la sentencia “sin inmutarse, como durante todo el juicio”, agregó. Trascendió que hubo un momento tenso con familiares del acusado.
“Ahora esperemos que encuentren al prófugo que acompañaba esa noche a Román. En el juicio dijeron que andaba con uno al que le decían ‘Papelillo‘ y aportaron datos sobre su fisonomía”, sostuvo Norma Arroyo, luego de elogiar el trabajo del Tribunal Criminal Oral N° 3 de Morón, que estuvo a cargo de los jueces Raquel Reneé Lafourcade, Mariela Moralejo Rivera y Alfredo Bonanno.

Coincidencia plena
Tras conocerse el veredicto, la decisión fue celebrada por familiares y amigos de Arroyo, entre ellos varios jóvenes con bombos y camisetas de Boca Juniors, club del que era fanática la víctima. El fallo del TOC 3 de Morón coincidió con el pedido que habían formulado durante los alegatos tanto el fiscal Marcelo Varona Quintián como el abogado patrocinante de los damnificados, Roberto Casco.
Ambos dieron por acreditado que Román fue quien la noche del 3 de septiembre de 2010 disparó contra el joven cuando éste paró con su auto para comprar en un kiosco, cuando regresaba de la facultad.
Si bien nunca se encontró el arma, se valoraron las declaraciones de los testigos que presenciaron el homicidio, entre ellos la dueña del comercio, que identificó a Román como autor de los disparos mortales.
También aportaron datos de interés la hija de la mujer, un amigo de Nicolás que esa noche lo acompañaba en el auto y una pareja a la que Román y un cómplice le robaron antes de cometer el crimen.
El hecho que se juzgó ocurrió a las 23 del 3 de septiembre de 2010, cuando Arroyo regresaba de la Universidad de La Matanza facultad junto a un amigo, Guillermo Pasto, a bordo de su Renault Clío, rumbo a su casa de Ituzaingó. Los jóvenes se detuvieron a comprar una bebida en un kiosco ubicado en Blas Parera y William Morris (Castelar Sur) antes de continuar su recorrido hasta sus respectivas casas.
Pasto descendió del vehículo para comprar en el local y Arroyo se quedó en el auto, cuando dos delincuentes arribaron al lugar. Uno de ellos armado. El primero se dirigió hasta el kiosco y asaltó a una pareja que se acercaba en ese mismo momento. Su compañero, quien de acuerdo al alegato de Román, fue hasta al Clío a robarle a Arroyo y, al ver que se resistía, le disparó un tiro y escapó.  El disparo ingresó por la espalda del estudiante, a la altura del omóplato, y le produjo la muerte casi en el acto.
Unas dos semanas después del homicidio y, luego de unos 18 allanamientos y la captura en falso de un sospechoso, la Policía detuvo a Román, que vivía a poca distancia del quiosco donde se concretó el robo.

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