viernes, 31 de agosto de 2012

Por mayoría, aprueban convenio para que privados construyan terminal de ómnibus

El Concejo Deliberante aprobó una ordenanza que autoriza al Ejecutivo a suscribir un “convenio urbanís-tico” con un grupo de empre-sarios para la constru-cción de una terminal de micros de media y larga distancia sobre tres terrenos ubicados en la esquina de Rivadavia y General Saavedra, en Morón. Sin embargo, la oposición no lo acompañó, en principio, por supuestos defectos técnicos del proyecto.
Dicho convenio establece los índices de edificación y usos en tres parcelas que suman 6500 metros cuadrados y que fueron adquiridas el año pasado en una subasta pública. Se trata de terrenos que pertenecían a la quebrada empresa de colectivos Transporte del Oeste y que su sucesora, Ecotrans, todavía utiliza como base para sus propios coches. La compañía mudará sus instalaciones a Morón sur.
Pese a que la comuna se había presentado en el remate, el predio fue comprado por tres inversores, lo que generó suspicacias en la oposición. Al final, la votación en el recinto terminó 16 a 6, con las manos del Nuevo Encuentro (1 ausencia) y del FPV a favor: y de los bloques del FAP (faltó la edil socialista Adriana Kreiman), la UDESO, Unidos por Morón y del Bloque Peronista Bonaerense, en contra.

Proyecto
El expediente tratado el jueves 23 en el recinto fue presentado en el D.E. por Gustavo Gabriel
Mauro, Fernando Javier Mauro y Gustavo Osvaldo Solari. Gustavo compró la más cara de las parcelas por 650 mil dólares. Y se asoció a los otros para adquirir las otras dos, en poco más de 500 mil en total. No se presentó nadie más a la subasta, pese a que la comuna había sido autorizada para hacerlo.
El estudio de arquitectura GEYA (Castelar) plantea hacer en uno de los lotes una construcción de dos plantas. En la parte baja, 19 locales comerciales, un patio de comidas, los baños, sala de máquinas y un depósito. En el entrepiso se ubicarían las boleterías y las oficinas administrativas. En un sector de 1.500 mts2 se prevén hacer 6 dársenas, locales para encomiendas y una playa para maniobras.
Por otro lado, la comuna recibiría en comodato para utilizar en un segundo piso 420 mts2 para dependencias municipales y otros 30mts2 en la planta baja para abrir un puesto de la marca local “M”. Esto sería en “compensación” por el cambio de uso de suelo (la comuna tiene derecho a recibir una porción de terreno cuando se trate de una gran superficie, pero lo que no convenció a la oposición).

Polémica
La obra se enmarcó bajo la figura de “proyectos especiales”, establecida en el artículo 3.2.3.2 del nuevo Código de Ordenamiento Urbano, donde se establece que en “casos de parcelas mayores a 2500 m2 de superficie, con excepción de las que se encuentren en la zonificación I (Industrial Exclusiva), se podrá presentar un pedido de indicadores de ocupación, alturas máximas, densidades y normas de tejido urbano específicos para Proyectos Especiales a fin de modificar la normativa vigente”.
Para eso, el proyecto “deberá ser integral, lograr mejores condiciones de habitabilidad que las establecidas en éste Código de Ordenamiento Urbano y asegurar niveles de molestias iguales o menores a los permitidos en la zona”. El procedimiento comienza con un Estudio de Impacto urbanístico. Esta figura no requiere pasar por una audiencia pública, aunque se establezcan excepciones al COU, como ocurrió con la Terminal (se permitió superar el límite de altura para esa zona).
“Autorizamos al Ejecutivo a suscribir un convenio urbanístico de acuerdo a indicadores”, explicó la presidenta del bloque oficialista, Florencia De Luca, en el recinto. “Lo que vemos con buenos ojos es que se salda una deuda histórica”, dijo al presentar el convenio. Los demás bloques coincidieron en lo último, pero fueron alegando sus dudas a la hora de dar su apoyo. Ahí comenzaría un debate picante.
Marcelo González, de Unidos por Morón, pidió un informe ambiental “idóneo”, que mida también el impacto en los servicios sanitarios de la manzana, “la situación del tránsito y el ruido”. “Solo se habla del beneficio de la empresa y del municipio. Pero un espacio en comodato no es suficiente”, dijo. De Luca le contestó que en este caso “no le podemos exigir un pedazo de superficie” al grupo inversor.
Analía Zapulla, del GEN (FAP), coincidió con su par en la necesidad de que pase el tema por una audiencia pública y cuestionó el proyecto hasta el fondo. Por empezar, consideró ilegítimo un convenio que sería firmado en nombre del municipio por dos subsecretarios (Daniel Arroyo, Planeamiento Urbano; y Pablo Itzcovich, Planificación Estratégica). Segundo, dijo que la obra no podía entrar como “proyecto especial” porque, en realidad, se trata de una suma de tres parcelas (que están divididas por una calle), y sólo una supera los metros cuadrados que marca el artículo 3232.
La concejal calificó de “sospechosa” la forma en que se compraron aquellas tierras. “Cuando en noviembre de 2010 se abrió la subasta el Concejo aprobó dos ordenanzas. Una para que la comuna participe y otra para cambiar los indicadores urbanísticos de ese lugar. Las ordenanzas plancharon los precios y desalentaron inversiones. Mauro después presentaría el proyecto en la Municipalidad”, contó.
En el recinto, De Luca defendió al Ejecutivo, al sostener que simplemente se buscó “regular” el uso de suelo en forma planificada. “Si no, con los indicadores que había podían hacer un lindo edificio”, ironizó.
Zapulla cree que el proyecto pudo haber sido direccionado pero todavía no acusa.No sé si es conveniente que lo haga un privado, es un servicio publico y debería ser al menos regulado por el municipio. No lo vamos a dejar acá. Hay regularidades claras. Es un error o una avivada”, dijo a Un Medio.
Aunque el convenio establece un año de plazo, las obras comenzarían en noviembre y las dársenas estarían listas para este verano. En principio, la comuna no invertiría nada. Aunque no está del todo claro quien costeará las obras en la vía pública. La comuna quiere concentrar allí todo el pasaje del distrito.

Antecedentes
La terminal es una deuda pendiente desde hace tiempo. Incluso estuvo en la lista de prioridades del Defensor del Pueblo de Morón, Abraham Gak, ante el peligro y las molestias que representa el aborde y desembarco de los micros de larga distancia en las paradas de las agencias de Turismo, como sucede en Rivadavia y Uruguay, o Colectora y Vergara, en Morón, pero también en Castelar y Haedo.
Hasta ahora ningún proyecto había prosperado. En 2003 la comuna estudió una propuesta de Coto en la ex fábrica Textil Castelar, donde ahora se construye el nuevo estadio del Deportivo Morón, pero se rechazó. Al año siguiente el municipio anunció que la terminal se realizaría en Haedo, en terrenos del ferrocarril que administraba el ONABE, aunque el Gobierno nunca definió nada al respecto.
También la oposición intentó aportar sus proyectos. En un mandato anterior, la diputada Margarita Stolbizer (GEN) había intentado expropiar por ley el predio que ahora utiliza Diarco en La Cañada y Alem.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Al fin, con lo que prometieron. Bastante tarde. Una vez volvía en micro y ni siquiera pararon donde debían (colectora y vergara) y me dejaron en cualquier lado.

No era tan difícil hacer una terminal.