viernes, 31 de agosto de 2012

El titular de IOMA aseguró que se "cuida" a los trabajadores, desde la nueva sede regional

El titular de IOMA, Antonio La Scaleia, aprovechó la inauguración del nuevo local de la obra social bonaerense en Morón (Buen Viaje 1436) para anunciar que “está en marcha una nueva modalidad” por la que no se necesita sacar bonos para las consultas ambulatorias y el 60% de las prácticas que realicen los afiliados. Lo hizo acompañado por el intendente, Lucas Ghi; y por el jefe regional Hugo Zilliotto.
“Los trabajadores son el motor del día a día y el eje de nuestra gestión, en esta organización que ya tiene 1.900.000 afiliados. Es una tarea amplia y desafiante, porque cuando una persona está enferma eso constituye el 100% del problema y necesita toda contención de parte de esta obra social. Y porque aquí cuidamos a los empleados que ayudan a ejecutar las funciones de los estados municipal y provincial, a nuestras familias, nuestros compañeros y a nosotros mismos, poniendo para los demás el mismo celo y empeño que depositamos en nuestra atención”, resaltó el presidente del IOMA.
Las palabras de Scaleia fueron un bálsamo, en una semana donde pesa la conciliación obligatoria y no se hicieron asambleas en el hospital de Morón (ver pág. 7). Vinieron justo de quien fuera titular de la Asociación de Profesionales del Hospital de Morón en épocas de Juan Carlos Rousselot y cuando, en 1995, se intentaba convertir el nosocomio en un maternal (mucho más rentable desde lo económico).
La Scaleia, más los municipales (no profesionales) y la oposición resistieron aquel embate. Hombre del duhaldismo, el cirujano fue premiado tiempo después en la Provincia, adonde fue en un lento ascenso. Zilliotto también siguió sus pasos: fue férreo opositor de los últimos años como intendente de Martín Sabbatella, hasta que terminó siendo tentado por la política (partidaria). Ahora dirige una regional que tiene 174.000 afiliados. “Era más que necesario un edificio con esta capacidad”, dijo el lunes.
La inauguración se realizó no el mejor momento de la obra social, que recibió denuncias por la falta de pago a clínicas y farmacias, y que sufrió la movilización de trabajadores en algunas ciudades del interior.

Sin bono
Para las consultas médicas y la atención de urgencias en guardia, el sistema funciona de esta manera: el afiliado directamente va al efector con la documentación habitual. En ambos casos, tras acceder al sistema el acto queda registrado en una planilla que el profesional le hace firmar al paciente. En caso de que requiera una constancia para su copago, el profesional se la entregará allí mismo.
Con respecto a las prácticas -como un fondo de ojo, un Papanicolaou, una radiografía  o un electrocardiograma- el médico cuenta en el sistema con un listado de 20 prestaciones (que representan más del 60 por ciento de las más utilizadas), que puede prescribir y autorizar en el mismo momento. Allí mismo le entrega al afiliado la orden para ir a realizarla en el centro que él elija.
Lo único que requiere el sistema es una computadora con Internet y permite no sólo la eliminación de los bonos, sino que facilita el trabajo profesional, con el registro de los pacientes atendidos y la información del mes correspondiente para su facturación. Mejora el control y desburocratiza el acto médico.
Esta implementación “no implica que se elimine la boca de expendio, dado que algunas prácticas requieren autorización, como así también en aquellos casos en que un afiliado supere las tres consultas mensuales deberá recurrir a las mismas. Además, en un inicio algunos profesionales pueden no contar con los requisitos necesarios, aunque queremos que todos accedan”, explicó La Scaleia.

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