jueves, 14 de junio de 2012

Quebró la Mecca y hay diferencias sobre la posibilidad de reabrirla como cooperativa

El martes pasado la Justicia decretó la quiebra de la metalúrgica La Mecca de Castelar, que estaba en concurso de acreedores y manejada por un síndico desde el año pasado, informó sobre el cierre de esta edición Ramón Acuña, del cuerpo de delegados de la empresa. Según dijo, a través de un acuerdo entre accionistas, la UOM y el municipio intentarían reflotar a la fábrica bajo la forma una cooperativa.
La fábrica de autopartes (automotriz) de la calle Rojas 1745 había entrado en cesación de pagos en los últimos meses de 2010, cuando sus accionistas se declararon en quiebra. A fin de año la empresa Taranto (dueña de Ochoteco en Haedo) entró como accionista y tomó el control,  pero no aguantó demasiado. Luego de rebajarles el sueldo a los operarios se borró con la patronal anterior. El lunes pasado los trabajadores habían cortado la avenida Vergara, a la altura de Alem, en procura de ser escuchados por las autoridades. Denunciaban que el personal tenía “cuatro meses” de haberes atrasados.
El intendente, Lucas Ghi, había abierto una mesa de negociación entre empresa, sindicato, el ministerio de Trabajo de la Nación y el cuerpo de delegados. En ese contexto, el jueves 24, Acuña utilizó la Banca Abierta para denunciar la situación de sus compañeros ante el HCD. “Es responsabilidad de las autoridades la solución a este problema. Que no cierre y nos paguen. Hace más de un año que vinimos hablando con la ministra de Industria, Débora Giorgi; y de Trabajo, Tomada, y no nos acercan una solución”, dijo. A esa altura la comuna había acercado una “ayuda social”.
De aquella mesa surgió una posibilidad: que los trabajadores (son unos ochenta) se hagan cargo de la fábrica como socios de una cooperativa, algo que los delegados creían improbable y que después entendieron como una trampa. “Hay compañeros que abrazaron a esa idea y que renunciaron a las deudas y las indemnizaciones. Pero acá lo que no aparece es la plata para invertir. No se puede operar a más del 8 por ciento porque hace falta comprar el aluminio, aunque tampoco tenemos hoy pedidos” de las empresa que solían proveer, como Fiat, Volkswagen o General Motors, denunció Acuña.
“Nosotros resguardamos una industria estratégica para el municipio y hasta para la industria nacional. Sufrimos suspensiones y trabajo por agencia. Luego nos quitaron premios. El colmo se dio cuando el Grupo Taranto propuso bajar los un sueldos un 40 por ciento. Los compañeros aceptaron eso y al mes desapareció y no cobramos ni siquiera las indemnizaciones”, recordó el delegado.
Para que la empresa siga funcionando bajo otra forma societaria la Justicia dictaría la “quiebra con continuidad”. Las opiniones sobre este futuro están divididas. “Esto es lo que propusieron los accionistas, la UOM y también el municipio. O sea, quienes nos hundieron”, sostuvo el delegado de Mecca.
El Concejo Deliberante, por su parte, aprobó por unanimidad una resolución por la cual el cuerpo expresó una “manifestación de solidaridad y acompañamiento con los trabajadores de la Mecca”, sin mucho debate. El proyecto fue presentado por el bloque de Nuevo Encuentro y desplazó a otro del FAP que era crítico con la situación económica del país y por lo tanto carecía de apoyo político oficial.

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