jueves, 12 de abril de 2012

Las consecuencias del vendaval todavía se siente en los barrios donde no volvió la luz

El vendaval del miércoles 4 abril no sólo dejó un muerto, 49 heridos y 50 casas prácti-camente destruidas en Morón. La falta de agua y, sobre todo de luz, también generó situaciones caóticas a medida que pasan los días sin esos servicios. Hubo zonas que a oscuras se convirtieron en tierra fértil para el delito y denuncias de violencia. El gobierno nacional colaboró con fuerzas de seguridad, incluido el ejército, a un estado municipal que se vio desbordado por la magnitud del fenómeno.
El jueves 5 el intendente, Lucas Ghi, recibió un llamado de Cristina Kirchner ofreciéndole su ayuda. A siete días de la catástrofe, todavía quedaban “1000 familias de Morón, Haedo y Castelar sin luz”. El jefe comunal decretó el estado de emergencia el jueves 5, cuando organizó un comité de crisis junto a los Bomberos, Gendarmería, Ejército, Desarrollo Social de la Nación, entidades intermedias y voluntarios del distrito.
“Todavía no salimos de la emergencia y estamos evitando situaciones de riesgo. Luego de esta etapa, comenzaremos con un plan integral de reconstrucción de la ciudad para lograr la recuperación de Morón junto a todos los actores de la comunidad”, destacó el último miércoles.
De acuerdo al último parte oficial, el municipio asistió 600 viviendas con techos dañados y a 50 familias cuyas casas fueron destruidas por el temporal. Se levantaron 400 postes de energía eléctrica, alumbrado, telefonía y cable, de 800 caídos, y 5.000 árboles de 10.000 dañados o derribados.
El 75% del territorio de Morón se vio afectado por diversos daños. Se destruyeron 8 gimnasios deportivos, cuatro empresas industriales y cuatro antenas de comunicaciones. También quedaron dañados dos jardines municipales. “Pasada la emergencia, se articulará con Nación y Provincia líneas de crédito, financiamiento y subsidios para abordar esta situación”, confió el intendente ayer mismo.

Desbordes
El ¿tornado? que azotó la zona dejó apenas una víctima fatal. Se trata de Sebastián Buszczak, de 37 años, casado y padre de dos chicos, quien vivía en Uruguay al 700 de Haedo y fue literalmente succionado desde el techo de su casa, adonde se había subido para revisar si había daños en una dependencia. En tanto, tras resultar electrocutado un hombre de alrededor de 40 años se encontraba en estado crítico, internado en el Hospital de Morón, junto a otras dos víctimas que no corrían ya peligro.Hubo grandes daños en arboleda pública, cartelería y a nivel edilicio en Castelar y Morón.
Pero lo que dejó una herida más profunda socialmente fue la falta de energía eléctrica y por consiguiente de agua potable en Castelar y Morón Sur. La caída de miles de postes de luz, el destrucción decenas de transformadores y la salida de servicio de las subestaciones de Edenor de Morón Merlo dejarían un caos.A la falta de agua potable se sumó, por las noches, la inseguridad.
Hasta el martes inclusive, Un Medio contó cortes de calle bajo la modalidad de fogatas a lo largo de las avenidas Eva Perón, Callao y también sobre William Morris, en medio del pequeño centro comercial que hay en Barrio Marina.Después del vendaval aparecieron, además, denuncias de robos y saqueos en el centro y la periferia del distrito. Algunos de esos establecimientos (Frávega, por caso) negaron la especie. Incluso desde ACIM afirmaron que no había “denuncias formales” de ese tipo.
En tanto, el intendente negó en el programa Punto de Encuentro (FM Pacífico) que hubiera habido “situaciones de violencia”. “Todo fue canalizado desde el diálogo –dijo-. No sabíamos cuando volvía la luz, pero desde el municipio se está brindando agua, mandamos móviles con gendarmes donde por la noche no hay luz. Fue una situación crítica y todavía no salimos del estado de emergencia. Vamos a tratar de contener ese fastidio”.
A los pocos minutos, un vecino que se identificó como Hernán, aseguró que en la noche anterior a ese martes 10, en el barrio “El Bajo”, la Gendarmería intentó evitar cortes de calles y realizó detenciones. “Llevaban a cualquier transeúnte y le dijeron a un vecino que había estado de sitio”, disparó.
Los cortes siguieron apareciendo ante la falta de luz. Algunos vecinos que dialogaron con este periódico contaron que había mucho miedo de noche. Otros denunciaban aprietes. Fue el caso de una comerciante de Merlo Gómez que no quiso dar su nombre pero contó cómo un grupo de personas linchó a un vendedor de tortillas solamente para quitarle el carbón y prender fuego. Esto ocurrió sobre Callao, a pocas cuadras del vivero municipal, adonde la comuna arroja los restos de árboles.
Ghi intentó seguir de cerca cada pequeño foco de conflictividad, desde la central de emergencias de Irigoyen.
-¿Qué lectura hace de los reclamos y las fogatas en las esquinas?
- Lo que sucedió en relación a la luz es que se dañaron las dos subestaciones que alimentan a Morón, en Ituzaingó y Morón. Hasta las primeras horas del viernes no había capacidad de dar luz. Esto se recompuso y después se empezó a trabajar en líneas de distribución. Hay cuadrillas trabajando en líneas de alta tensión y específicamente en las bajadas de baja tensión. Es un trabajo cada vez más pormenorizado, porque por ahí en una cuadra por culpa de la caía de un árbol no hay luz.
-¿Cree que de esta tragedia se puede aprender?
- Fue un bautismo de fuego, para nuestra central de emergencia. Alcanzamos los objetivos primarios. Como toda experiencia crítica se aprende. Sobre la marcha nos dimos cuenta de que podíamos haber contado con un equipo de energía eléctrico para cubrir las emergencias. Habrá que prever una cuadrilla para situaciones donde nos falta la pata de Edenor. Hemos combinado trabajo y criterio.
El intendente recibió el lunes pasado la visita de la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner, quien recorrió algunas casas damnificadas junto al diputado nacional Martín Sabbatella.

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