viernes, 23 de diciembre de 2011

Textil Castelar: Una historia de trabajo, muerte y vaciamiento, que busca otro final

La cáscara vacía de la Textil Castelar será destruida para dar paso al complejo deportivo del Club Deportivo Morón. La fábrica de la calle Ceballos quebró en 1994. Su predio fue adquirido unos años más tarde por Alfredo Coto, con la intención de abrir un hipermercado. El proyecto no contó con apoyo político a partir de 2000.
A partir de la década del '50, la Textil fue una de las industrias más importantes del rubro. Divididos en tres turnos de ocho horas, más de 1.400 obreros trabajaban diariamente en las cuatro hectáreas que ocupaba en Castelar.
Jorge Tchomlekdjoglou, propietario de la textil Primotex de Lanús, se convirtió en accionista mayoritario de la Textil Castelar al recibir un préstamo por 14 millones de dólares de Cristina Onassis. A mediados de los '70, la familia griega fundó la algodonera Mides en Puerto Tirol, en el Chaco, con Juan Carlos Blumberg de gerente.
Castelar, Primotex y Mides crecieron hasta convertirse en un grupo de diez manufactureras textiles de primer nivel. Así, el ingeniero pasó a ser gerente general y mano derecha de Tchomlekdjoglou. Tanto sus responsabilidades como las presiones, aumentaron y su rol se volvió cada vez más determinante. Deuda fraudulenta
En 1982, durante la dictadura militar, Domingo Cavallo, desde la presidencia del Banco Central, nacionalizó las deudas del sector privado a través de seguros de cambio. Mediante esta operación, el Estado se hizo cargo de la diferencia que surgiera de los créditos de las empresas con la banca extranjera al momento del pago.
Para Alejandro Olmos Gaona, "Castelar es una de las tantas empresas que a través de operaciones ilegales se beneficiaron con regímenes de seguro de cambio, lo que les permitió auto-prestarse y después transferir sumas al Estado en complicidad con los bancos del exterior". No obstante, con la muerte Tchomlekdjoglou en 1986, el holding se sumergió en una profunda crisis financiera. Entonces, Blumberg tomó las riendas del grupo.
Los herederos lo terminaron por despedir en 1993. Pero no todo quedó ahí. En 2007 la secretaria de DDHH de la Provincia, Sara Derotier de Cobacho, inició una investigación sobre el presunto vaciamiento de empresas ubicadas en Castelar, Lanús y el interior de la provincia, y la desaparición de dos delegados gremiales, además de los militantes Alicia María Galetto y Oscar Manuel Cobacho - hijo de Derotier -, que trabajaban en la ex textil Castelar. Blumberg, en ese entonces, calificó de “disparate” las versiones sobre su accionar.

No hay comentarios: