jueves, 10 de noviembre de 2011

Un hombre comprometido con la Democracia que pidió perdón por sus fallas en Dictadura

Justo Oscar Laguna se destacó como Obispo por su marcado compromiso con la política nacional y el acercamiento interreligioso. Escribió “Diálogos sobre la Argentina y el fin del milenio”, “Las dudadas y las certezas: diálogos completos” y “Nuevos diálogos”, con Marcos Aguinis. Además de “Todos los caminos conducen a Jerusalén (y también a Roma): un obispo y un rabino latinoamericanos peregrinan juntos por primera vez” y “Católicos y judíos: ¡ahora nos entendemos!”, junto al rabino Mario Rojdman, entre otras obras.
Laguna nació en Buenos Aires el 25 de septiembre de 1929, en el edificio de la Confitería del Molino. Entró en el seminario tras estudiar en colegios estatales. Fue ordenado sacerdote en 1954. Acompañó a monseñor Gustavo Franceschi, director de la revista Criterio, por 25 años en la parroquia del Carmen. Luego pasó a la diócesis de San Isidro, donde fue párroco de la Catedral y rector del seminario durante dos décadas. El papa Pablo VI lo nombró obispo auxiliar de San Isidro en 1975 y cinco años después fue promovido a obispo de Morón.
Se retiró en noviembre de 2004, cuando el papa le aceptó la renuncia por llegar a los 75 años. Desde entonces vivía en un modesto departamento con su hermana Celia. En 1981 ayudó a redactar el documento Iglesia y Comunidad Nacional, donde el Episcopado pedía el restablecimiento de los poderes constitucionales y señalaba que no podía haber democracia sin partidos políticos. En 1983, varias organizaciones reconocieron su compromiso. Fue miembro de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.
No obstante, en 1996 realizó su propia autocrítica por no haber hecho “lo suficiente para salvar vidas” durante la dictadura militar. Este año Laguna había sido procesado por “falso testimonio” en la causa que investiga la muerte del obispo Carlos Ponce de León, ocurrida en 1977 en un accidente automovilístico en la Ruta 9.
Laguna tuvo una buena relación con Raúl Alfonsín. No adhirió a una marcha a la Plaza de Mayo organizada por la Iglesia en contra de la Ley de Divorcio, aunque rechazaba por fundamento religioso aquella norma. Posturas similares adoptó en debates sobre el uso de condones para la lucha contra el sida y el matrimonio igualitario.
Con Carlos Menem, en cambio, fue muy crítico. "Cada vez que hay elecciones nos venden buzones y los compramos contentos", se lamentaba ante el crecimiento de la pobreza económica y política. Ya retirado, cuando murió el ex presidente Néstor Kirchner, fue a Casa Rosada a transmitir el pésame a Cristina y a sus hijos.
“Tenía una mirada esperanzadora, pero profundísima de la realidad. Lo que deja es realmente el legado de un hombre diálogo, involucrado en su tiempo, desde lo político, porque fue uno de los obispos que más trabajó en la transición de la Dictadura a la Democracia. Y era un hombre de la cultura, un amante del cine. Era, esencialmente, un hombre lleno de vida”, lo recordó Martín Bernal, ex seminarista de Laguna y actual cura párroco y director del colegio Sofía Barat, el jueves 3 en el programa Punto de Encuentro (FM Siglo XXI).

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