jueves, 10 de noviembre de 2011

La Iglesia, Alfonsín, Sabbatella y Felipe Solá despidieron los restos de Justo Laguna

La Iglesia y dirigentes políticos con los que tuvo una relación muy cercana despidieron la semana pasada los restos de Monseñor Justo Oscar Laguna, quien falleció en la madrugada del jueves 3 tras una intervención quirúrgica por problemas cardíacos. Sus restos fueron velados y yacen en la Catedral de Morón, junto a quien sucedió al frente del Obispado, Miguel Raspanti. Asistieron los diputados Ricardo Alfonsín, Martín Sabbatella y Felipe Solá.
Laguna, quizás el clérigo más intelectual y político de la Iglesia Católica argentina, había tenido una relación clave con el gobierno de Ricardo Alfonsín. Y fue recordado por el ex intendente de Morón como un soporte de su gestión en tiempos de crisis. Tras cumplir 50 años en el sacerdote (2004), el Monseñor se había retirado y viviría en Capital hasta su muerte, a los 82 años. Se había mudado a Morón a comienzos de los ochenta.
La Iglesia organizó una misa en la tarde del jueves 3 y otra el viernes, cuando se le dio sepultura. "Era un hombre de Iglesia que recibió el don de caminar por los límites. Cuando cumplió 75 años, dije que una característica de su ministerio era que no había pescado en la pecera, sino que había salido siempre a buscar a quienes que estaban fuera. Lo he explicado en la búsqueda de la oveja perdida antes que las que estaban en el rebaño. Es mucha la gente que incluso sin tener la gracia de la fe ha experimentado su cercanía y siempre su intención de que Jesucristo estuviera más cerca de los demás. Esa dimensión eclesial le permitió vivir su apostolado como lo vivió y llegar a tanta gente con su personalidad”, recordó el obispo de San Isidro, Jorge Casaretto.
Presidió la misa el obispo de Morón, monseñor Luis Guillermo Eichhorn. Asistieron el nuncio apostólico, monseñor Adriano Bernardini, y los cardenales Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires; y Estanislao Karlic, arzobispo emérito de Paraná. También los obispos Fernando Bargalló, de Merlo-Moreno, y Santiago Olivera, de Cruz del Eje, que fueron auxiliares de Laguna, entre otros funcionarios del clérigo nacional.
El jueves habían circulado por la capilla ardiente, Celia, hermana del fallecido Monseñor, y los intendentes de Morón, Lucas Ghi; y de Ituzaingó, Alberto Descalzo. Oscar Parrilli y Guillermo Oliveri, secretario general de la Presidencia y secretario de Culto de la Nación, respectivamente, asistieron en nombre de la Presidenta.

Exequias
El viernes pasado el féretro se cerró y fue llevado, entre aplausos de los fieles, hasta la fosa preparada en una nave del templo junto a la tumba de quien fuera el primer obispo de Morón, Monseñor Raspanti, cerca del sagrario. Al entrar los restos de Laguna, el cura párroco, monseñor Raúl Trotz, dijo: "Esta vez, al ingresar a la Catedral no vas a tocar la imagen de la Santísima Virgen, es Ella quien te va a tocar y te recibirá en el Cielo".
Olivera, que acompañó a Laguna durante veinte años de ministerio, apuntó el jueves: "Fue un hombre del Concilio y del diálogo, del ecumenismo y del espíritu abierto; un hombre que desde su propia y clara identidad, fue capaz de acercar, de salir al encuentro, de reunir a hombres creyentes y no creyentes, y de otras religiones".
"Puedo dar fe que la vida de Monseñor Laguna ha sido una vida entregada a la Iglesia y a la Patria. Su voz siempre presente en distintas circunstancias y momentos difíciles - dijo - . También hoy, si estuviera en estos momentos tan dificultosos, seguiría evidenciando tantos valores equivocados que se quieren presentar como verdades".
En las afueras del templo había coronas enviadas por la Presidenta de la Nación, Cristina Kirchner; y por el vicepresidente, Julio Cobos; por el gobernador, Daniel Scioli, y su señora, Karina Rabollini; por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto; por el presidente del Comité Nacional de la UCR, Ernesto Sanz; la CGT Regional Morón; la diputada nacional Margarita Stolbizer; el diputado Martín Sabbatella; los intendentes de Morón, Lucas Ghi, y de Ituzaingó, Alberto Descalzo; la Universidad de Morón, la Fundación Universidad de Morón, la Fundación Mercedes Sosa, el Concejo Deliberante de Morón, el comité central de Morón de la UCR, la Asociación Civil Madre Tierra, el Instituto Sagrado Corazón, de Hurlingham; el Rotary Club Morón, el Club Deportivo Morón, la parroquia San Miguel Arcángel, la escribanía Suhilab y farmacia Cogliatti.

Telegrama papal

El viernes, al concluir la misa, se leyó un telegrama del cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de la Santa Sede, que transmitía el profundo pésame del Padre Benedicto XVI. "Recibida la triste noticia del fallecimiento de monseñor Justo Oscar Laguna, obispo emérito de Morón, ruego a vuestra excelencia que tenga la bondad de transmitir a sus familiares y a los fieles de esa Iglesia particular, el profundo pésame del Santo Padre, el cual, a la vez ofrece sufragios por el eterno descanso del difunto prelado, les otorga con afecto la confortadora bendición apostólica, como signo de fe y esperanza en el Señor Resucitado", rezó la carta.

Testamento espiritual

Como despedida se leyó el “Testamento Espiritual” que escribió Laguna en 1987 y ratificó en 2007. Dice en extractos: “Los años de mi episcopado moronense me han hecho querer y admirar la obra de mi predecesor y primer Obispo de Morón, Mons. Miguel Raspanti. Difícil era continuar su obra y en ese empeño he puesto mis fuerzas, pequeñas para tan ardua tarea.”/ “Agradezco a mis hermanos Obispos, especialmente aquellos con los que colaboré, Mons. Aguirre en primer término, quien fue padre y maestro. A quien fuera para mí Obispo Auxiliar, Mons. Carlos Galán, amigo fiel y celoso colaborador, hoy Arzobispo de La Plata.”/ “A Mons. Jorge Casaretto, mi amigo del alma, a quien tanto debo y que siempre fue para mí, hermano, modelo sacerdotal y sin duda el hombre más fiel que he conocido. A él nombro albacea junto con Santiago Olivera.”/ “Luego de agradecer muy de veras, pido perdón por tantos pecados e infidelidades a la Gracia, por mi mal carácter.”

Sabbatella
El diputado nacional de Nuevo Encuentro, Martín Sabbatella, fue de los pocos políticos que se acercó a la Catedral para darle el Adiós a Monseñor Laguna, a quien recordará por su participación en el Consejo Asesor de la Intendencia en 2001. Eran tiempos de crisis. Y el entonces Obispos acompañaba de cerca la gestión.
- ¿Cómo era su relación con Laguna?
- Siempre tuve una muy buena relación. Profundicé el vínculo como intendente. Además era un momento muy difícil y siempre sentimos el acompañamiento de Laguna. Era una persona absolutamente interesante. Había mucho afecto, pero también expresaba sus diferencias. Era una persona que enriquecía a quien se ponía con él a conversar. Coincidíamos en ese encuentro permanente de la sociedad, entre quienes pensábamos distinto. Creo que merece el respeto de la sociedad en su conjunto, porque era un hombre de diálogo.
- ¿Qué los unía?
- Era una persona muy abierta al diálogo. Pero creo que había una profunda preocupación social que compartíamos en ese momento de la ciudad. Había una cantidad de cuestiones. Después podíamos tener diferencias, pero había una mirada de una persona comprometida con construir una sociedad más plural y justa.

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