martes, 4 de octubre de 2011

El Vía Crucis de Sobrero ante la Justicia dividió al Gobierno y unió a la izquierda

Rubén "El Pollo" Sobrero recuperó la libertad y denunció una "cama" de Aníbal Fernandez. Un final casi cantado. Desde el viernes y hasta esta noche, al cierre de la edición gráfica de Un Medio, el delegado del Ramal Sarmiento permanecía detenido en la causa que le imputa haber encabezado una asociación ilícita para complotar contra el servicio de trenes del ramal Sarmiento el pasado 2 de mayo.

Nota:
La situación de este dirigente de base dividió las aguas en el seno del oficialismo. Y mereció la airada reacción de la izquierda, que consideró esto una verdadera persecución política.
Sobrero viene siendo apuntado por Aníbal Fernández desde la quema de vagones de 2005. El Gobierno lo acusó de “sabotaje” en mayo, cuando descarriló un tren que demoró el servicio y que enfureció (por 3º vez) a los pasajeros en Liniers, Ramos y Haedo. El juez Juan Yalj supuso que el delegado fue parte de un complot, por los testimonios de un policía federal y de uno de los detenidos por los incendios, que se gana la vida cobrando $50 por hacer cola en los hospitales. Al menos declaró (voluntariamente) que en esa circunstancia le ofrecieron plata para quemar los trenes. Dos diarios publicaron las “pruebas” contra Sobrero. Tiempo Argentino lo sepultó desde el título de tapa, con los mismos datos que a La Nación no le permitió confirmar nada. Página 12 expuso al menos algunas dudas. Clarín y el grupo BAE hicieron un estofado con la piel del Pollo.
Tanto la izquierda como el Frente Progresista salieron en apoyo del dirigente. Lo mismo la cúpula de la CGT de Hugo Moyano. En cambio, el oficialista Hugo Yasky (CTA) pidió no hacer una defensa “corporativa” del acusado. Los dirigentes K Emilio Pérsico, Fernando Navarro y Jorge Taiana, entre otros, tomaron distancia de Aníbal, quien el año pasado perdió un juicio contra Sobrero por una protesta en la estación de trenes de Once.
No era de extrañar que La Fraternidad, a quien el cuerpo de delegados del Sarmiento denunció tanto como al servicio privatizado del ferrocarril, no haya acompañado el reclamo político. Tampoco que el candidato a Presidente del FIT, Jorge Altamira, acuse al Gobierno de estar detrás de una operación para tapar escándalos mayores.
“Jamás van a tener pruebas suficientes porque Sobrero es un luchador que vive de su trabajo. Esto es un atropello. Y las únicas asociaciones ilícitas, como la de Schoklender, son las integran en el Gobierno. Esto es una operación, probada por el apoyo de Aníbal Fernández a un juez que ya da por culpable a Sobrero. Es absurdo que adelantara su opinión”, apuntó el dirigente del PO al programa Punto de Encuentro (FM Siglo XX).
A esa hora del lunes se encontraba frente al Juzgado Nº 2 San Martín, “en una suerte de vigilia” por Sobrero, que estaba detenido desde el viernes a la mañana. “Esto pretende desviar la atención por las vidas humanas que se pierden con los accidentes de tren. Además intenta reavivar la teoría de los dos demonios en el sindicato, a un año de la muerte de Mariano Ferreyra. Pero la gente de Pedraza sigue en la Secretaría de Transporte. El Gobierno es parte y combate los intentos por la emancipación de la burocracia sindical”, apuntó.
Por eso convocó a “una marcha popular no partidista” para el 20, en el aniversario del crimen del militante obrero, muerto a manos de una patota de la UF. “Queremos que se modifique la carátula de la Policía, que es abandono de persona. Y de los empresarios, que liberaron ese día el grupo que hizo el atentado”, explicó Altamira.
Aunque ayer el tema dividía al kirchnerismo, para el candidato del FIT la detención de Sobrero significaría también “un ataque al Frente de Izquierda, que está avanzando” electoralmente. “El Gobierno no quiere un bloque de izquierda en el Congreso, porque eso le permite extorsionar a los trabajadores presentándose ante otros sectores como que es de izquierda. Nuestra presencia empezaría a desbaratar ese falso discurso”, aseguró.

Muerte en Castelar
Un hombre resultó arrollado por el tren en el cruce peatonal de la barrera de Zapiola, en la mañana del 23 de septiembre. En ese mismo lugar había sido arrollada una camioneta con una docente hace algunos años, lo que ameritó que la empresa TBA contratara un guardabarrera. Este último accidente ocurrió 10 días después del que tuviera lugar en la estación de Flores, donde murieron 11 personas. Un Medio fue testigo de cómo, tras las fatalidades, se incrementaron la cantidad de banderilleros. Aparecieron, por ejemplo, en la barrera de Belgrano.

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