viernes, 15 de julio de 2011

La audiencia pública por la pauta oficial mostró lucha de intereses y desinterés opositor

Que quede claro que esta crónica y las opiniones aquí vertidas corresponden a quien suscribe abajo (*), unas horas después de finalizada la audiencia pública realizada en el Teatro Municipal, donde el miércoles último se debatió acerca del proyecto de regulación de pauta oficial presentado por el Municipio, con colaboración de Poder Ciudadano, CIPPEC, UTPBA y ADC. Lo aclaro por haber sido expositor y parte interesada en este asunto.
La jornada arrancó con la presencia del intendente, Lucas Ghi, quien bogó por “legitimar” y “transparentar” el reparto de la publicidad oficial, que el año pasado fue nada menos que de $4.5 millones. El máximo responsable de esa área, el secretario de Gobierno, Diego Spina, aseguró que debían fijarse criterios de distribución, a fin de “terminar” con la negociación que suele surgir entre el municipio y un medio, o con un periodista.
El espíritu de la norma, basada en una declaración de la OEA, limita la posibilidad de que un gobierno use el dinero público para componer medios afines o que, a través de la propaganda institucional, exalte los logros de la gestión. Por otro lado, intenta colaborar con el fortalecimiento de medios locales o comunitarios. En mi turno, expuse que se debía cuidar el uso discrecional de esos fondos, pero también apostar a la prensa local por sobre la nacional. Que a largo plazo las campañas institucionales tendrían mejor llegada a la ciudadanía, cuando los medios surgidos en el municipio compitamos en alguna medida con aquellos que provienen de la Capital.
El anteproyecto establece que un medio no podrá recibir pauta antes del año de vigencia. Consideré que se debía invertir la ecuación: que fuera imposible negársela después del primer año, siempre y cuando cumpla con otros requisitos: producción informativa y cumplimiento de la Ley de Medios (en el caso del cable y las FM). Por supuesto, antigüedad, periodicidad y calidad deberían estar entre los criterios que estudie el órgano de aplicación. También habría un consejo consultivo integrado por 5 representantes de medios de 10 años de vigencia.
La mayoría de los participantes coincidimos en que la plata del Estado debe invertirse en propuestas más o menos serias. Personalmente pedí sincerar nuestra realidad y debatir a fondo. Por desgracia, muchos salieron a agradecer, otros a pegar. Y otros directamente a pedir recursos para sectores que casi venían con nombre y apellido.
“La Ley de Medios entrega a las radios comunitarias el 30 por ciento de las frecuencias. Por qué no darles el 30 por ciento del Presupuesto en Publicidad, en vez solamente el 4 como marca el proyecto de ordenanza”, propuso Omar Moretti, de FM Freeway, una de las dos radios cooperativas del distrito. Exagerado, teniendo en cuenta que una cosa es el reparto de frecuencias y otra el reparto de la torta. Más cuando lo que se discuten son los criterios de distribución, que deben estar atravesados por diversas variables (arraigo local, producción, contenidos, estructura, pluralidad) y no sólo por el rubro al que se pertenece. Para empezar ¿de qué sirve un periódico, una radio o un canal si está al servicio de un gobierno? Es lo primero que se quiere impedir. Habrá que ver cómo se resuelve. La ordenanza invita a invertir publicidad oficial “en la mayor cantidad de medios”. Aunque se pretende acotar el número de proveedores ante la aplicación de la Ley de Medios.
Va a ser difícil empezar a discriminar. Pero periodistas de experiencia como Sergio Luccarini (FM En Tránsito) y Andrés Llinares (periódico Anticipos), coincidieron en eliminar del registro a los medios que no producen información genuina y restringir la publicidad para aquellos que tengan menos de 5 años de antigüedad (a partir de la confección del registro, es decir, “para adelante”). Sobre esto último se plegó José Luis Gómez, por La Voz de Castelar, tabloide que en la actualidad bien cuadra en el club de “cortar y pegar” gacetillas.
Tampoco faltaron aquellos que plantearon que se gasta mucho en publicidad local. A lo mejor se gasta mal. Pero es contradictorio plantarse contra los medios concentrados y a su vez ir en contra de otras formas de expresión. Tampoco es cuestión de copiar el modelo nacional en lo local. La discusión, ojalá, recién empiece amigos.
Por lo pronto, las primeras conclusiones empezarán a sacarse "en 20 días". Luego se definirá el proyecto que pasará al HCD. En la audiencia nadie de la oposición se hizo presente. Los únicos anotados fueron los concejales Costas (GEN) y Bormioli (Coalición Cívica), auque solamente este último estuvo para tomar la palabra.

(*) Darío Albano. Técnico en Periodismo. Director periódico Un Medio. Coproductor/co-conductor del programa Punto de Encuentro (FM Siglo XXI de Morón).

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