viernes, 11 de febrero de 2011

Sabbatella acepta ser una colectora de Cristina y pone en jaque al PJ bonaerense

En octubre, tras la muerte de Néstor Kirchner, una editorial de Un Medio marcaba cómo podía seguir la historia para el oficialismo: la construcción del mito, el respaldo para Cristina, los cambios de mando y la pelea, tal como ocurrió históricamente en el peronismo, entre quienes creen ser los herederos del ex Presidente. Todo pasó. O viene sucediendo. Porque mientras Cristina duda (o especula) hay quienes aspiran a que Daniel Scioli encolumne al peronismo bonaerense y quienes pretenden que Martín Sabbatella se convierta en una colectora K que merme las aspiraciones y el poder del gobernador y de los intendentes del PJ.
Como era de esperarse, desaparecida la figura neoperonista que suma por izquierda y por derecha so pretexto de un modelo de unidad nacional, y con el antecedente tibio de la elección 2009, no tardaron en aparecer las diferencias políticas. El pragmatismo por la lucha del poder. O las dos cosas. Casi sin ningún esfuerzo, el ex jefe comunal comenzó a posicionarse en los medios, gracias a que tanto funcionarios de Daniel Scioli como intendentes de la zona rechazaron con dureza la posibilidad de que sea candidato a gobernador con apoyo de Cristina.
Así, lo que era una posibilidad lejana y casi ilusa, se convirtió en un escenario absolutamente posible. Tras negar sistemáticamente su inclusión “al dispositivo K”, esta semana y por primera vez, Sabbatella confió públicamente que puede ser candidato por una colectora que proclame y ponga el cuerpo a la reelección de la Presidenta.
"Las colectoras como mecanismo para evitar las internas partidarias es algo que puedo no compartir. Pero esto es diferente porque son fuerzas políticas distintas con el mismo candidato. Si la boleta va pegada o no pegada eso no está discutido. Con el mecanismo que sea, con tijerita o sin tijerita nuestra posición política no va a variar, porque en cualquier escenario lo que buscamos es ser una alternativa para poner en sintonía lo que pasa en el territorio bonaerense con lo que está sucediendo en el país", aseguró esta semana a una radio porteña.
La dirigencia del peronismo oficialista hizo cola para pegarle. "Con las colectoras sentimos, como decía Perón, que nosotros ponemos la vaca y los otros un pollo, y tenemos que ser socios", desenfundó Alberto Descalzo. El intendente de Ituzaingó no dudó en admitir que la colectora debilitaría a candidaturas como la suya.
Qué decir del sciolismo, que mandó a jugar a Morón a uno de sus funcionarios (Pablo Navarro). Baldomero Álvarez de Oliveira, ministro de Desarrollo Social, acusó al diputado de Nuevo Encuentro de especular con las encuestas. “Cuando necesitamos apoyo, Sabbatella se puso del lado del frente porque teníamos pocas chances de ganar -en referencia al 2009- y hoy que hay muchas chances la quiere apoyar”, declaró a Radio La Red.
El Jefe de la Casa de Tierras de Morón, Roberto Maldonado, dijo por su parte que “el sabbatellismo debería dedicarse menos a la discusión política y a la especulación electoral y más a gobernar el distrito y darle las soluciones que nuestros vecinos esperan y necesitan”. “En Morón hay muchos temas vinculados a la salud, a la política de viviendas, al ordenamiento del tránsito, a la infraestructura en general que no vienen siendo atendidos por el Municipio desde la época en que Martín Sabbatella era el intendente” sostuvo Maldonado al respecto.

Opositores
Las críticas comenzaron luego de que Sabbatella hiciera públicas sus diferencias con Scioli (lo acusó de producir un “retroceso” en materia de seguridad y de volver hacia un estado “punitivo”) y proclamara su candidatura. Pero se incrementaron notablemente las últimas semanas. En el EDE sostienen que más allá de lo que pase esto es un gran negocio. Por la exposición. Y la polarización entre el electorado “peronista” y el “progre”.
Oficialmente, el EDE respondió con altura. “No se entiende el enojo de los sciolistas con el apoyo de Nuevo Encuentro a Cristina Kirchner. Pareciera que lo único que quieren es que Scioli saqué más votos que la presidenta”, comunicó el partido a través de su titular bonaerense y ex concejal Adrián Grana. “Están obsesionados con que el gobernador quede bien posicionado para el 2015 y temen que ese proyecto se complique si Martín hace una buena elección y Cristina suma más respaldo que Scioli en la provincia”, agregó.

Santa Fe
El sabbatellismo aspira a representar a Cristina pero no pretende pelear espacio en primarias y contra el aparato del PJ. “Es increíble que algunos sigan proponiendo que vayamos a internas. A una interna van los candidatos de un mismo partido y nosotros pertenecemos a otro. No es muy difícil de entender”, explicó Grana.
Sin embargo, otro podría ser el caso en Santa Fe. En esa provincia, el EDE, ya fuera del gobierno de Hermes Binner, salió a apoyar abiertamente la candidatura de Agustín Rossi para la gobernación. A los pocos días, el jefe de bloque de los diputados K selló un acuerdo para disputar una interna abierta con el PJ ortodoxo e ir todos contra el socialismo. “No vamos a participar de esa interna”, prometió un dirigente de Morón, aunque por allá el sabbatellismo admite libremente que el Frente Progresista del cual formó parte hasta ‘09 ya no lo representa.

Con Dilma, invitados por Cristina
El diputado Martín Sabbatella y el intendente, Lucas Ghi, fueron parte del exclusivo grupo de dirigentes que almorzó junto a la Presidenta durante el agasajo a la mandataria de Brasil, Dilma Rousseff. “El propósito era reunir a la diversidad política y cultural”, manifestó Ghi. La diversidad llegaba hasta el gobernador Hermes Binner. Apenas un puñado de intendentes con “afinidad ideológica” representó la pluralidad. “Es un momento histórico con Brasil. Una alianza estratégica hacia el nuevo orden regional”, declaró el jefe comunal.

Apuntan a Scioli por los asesinatos de José León Suárez
El último domingo la Juventud del EDE de Hurlingham emitió un comunicado en el que expresó su solidaridad con las familias de Franco Almirón y Mauricio Ramos, los jóvenes presuntamente asesinados a manos de la Policía en José León Suárez tras el descarrilamiento de un tren de carga frente a la villa La Carcova.
Con una precisión quirúrgica (puesto que no apuntaron a la Federal o a la CGT por el crimen de Mariano Ferreyra), el partido responsabilizó a Daniel Scioli y a su ministro de Seguridad, Ricardo Casal, por la pérdida de aquellas dos vidas; las cuales puso en un mismo plano con los asesinatos de Kosteki y Santillán; y con los del Parque Indoamericano, casos por los cuales inculparon igualmente al ex presidente Eduardo Duhalde.
También divulgó un comunicado el referente local del Movimiento Evita, Edgardo Binstock, quien es asesor de Scioli. En su caso, sólo culpó a la Policía. “Estaba enloquecía. Se descontroló”, dijo a Un Medio el martes último.
“Hacemos responsables a la cana (sic) y planteamos un cambio en la política policial, con mayor participación ciudadana. Queremos mejorar la relación con la gente. Como asesor, operé para que la Provincia intervenga. Lo mejor que se puede hacer es escuchar a la comunidad. Y se optó por eso”, sostuvo después de participar de un encuentro entre familiares de las víctimas y el jefe de la Bonaerense, Juan Carlos Paggi.
Cuando parecía que la izquierda K se le venía encima, la Gobernación descomprimió la situación: intervino la comisaría de José León Suárez, apartó a un policía que se incriminó e inició una investigación en Asuntos Internos.

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