viernes, 11 de febrero de 2011

Macri frenó la posibilidad de construir una escuela en el polideportivo Gorki Grana

El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, impidió que se pueda construir una escuela en un sector del poliderportivo Gorki Grana, al vetar una ley de la Ciudad que reformaba los términos de la donación que se había hecho en 2006 en favor del municipio de Morón. El intendente, Lucas Ghi, le solicitó mediante un escrito rever la medida adoptada a principios de enero e ironizó: “Quiero creer que no es una especulación política”.
La actitud de Macri llevó a una reacción más enérgica por parte del Nuevo Encuentro en Capital Federal y en Morón. “Entre las vacaciones y las candidaturas Macri no debe haber tenido tiempo de analizar esta ley”, declararon en conjunto el intendente, la diputada nacional Vilma Ibarra, el legislador porteño Gonzalo Ruanova y la secretaria general del EDE porteño Andrea Conde, luego de reunirse para difundir el tema a la prensa.
En rigor, Macri se opuso a una ley que habían votado sus propios legisladores en diciembre. Fueron 48 votos sobre 49 presentes, con una sola abstención (la de Marcelo Parrilli, de MST/Nueva Izquierda), y sin ninguno en contra. En los fundamentos, amenazó con la “restitución del predio” y predicó la “preservación del patrimonio” porteño. El único alegato admisible fue que, de construirse la escuela, ese sector pasaría “a un tercero”.

Cartel de obra
La donación del Gorki a Morón tuvo, como suele ocurrir en estos casos, un cargo específico. La Ley 2.111 de 2006, votada por la Legislatura Porteña, establece que el predio “tiene como exclusivo destino el funcionamiento del parque polideportivo Gorki Grana, los trabajos de excavación arqueológica de los terrenos donde funcionó el centro clandestino de detención conocido como Mansión Seré o Atila, ubicado dentro del mismo predio, y la preservación del uso del espacio ocupado por la Casa de la Memoria y la Vida”.
En diciembre, el legislador Ruanova logró que se reforme dicho artículo mediante la ley 3.738/2010, que incluyó en el cargo de la transferencia del polideportivo el funcionamiento de un establecimiento educativo estatal. La iniciativa, claro, se aprobó a instancias de un preacuerdo entre el Consejo Escolar, la comuna y la Provincia, para que la Nación construya un edificio donde pueda funcionar la Escuela Media 9 de Castelar Sur, que hoy alquila y comparte el lugar con la Primaria Nº 17, en la calle Maison 531, cerca de la Comisaría 3ª.
En una carta firmada por el intendente, el Defensor del Pueblo de Morón, Abraham Gak, la Presidenta del Consejo Escolar, Raquel Lopo Tejo; y la directora de la Escuela 9, se le pidió a Macri rever el veto del 13 de enero. “El proyecto habilitaría la posibilidad de construir un edificio para la Escuela, ante la falta de un establecimiento propio. Se trata de un reclamo que lleva ya 25 años sin solución”, reza la nota fechada el 31-01.
En diálogo con Un Medio, Ghi confesaba “no salir de la sorpresa”. “Creo que no lo evaluó o no le asesoraron del todo bien. Por eso pedimos que se revierta el veto. O tiene que insistir la Legislatura”, explicó.
Macri podría haber alegado muchas cosas. De hecho, aunque hubo una audiencia pública en la Legislatura, el tema se hizo público recién ahora para los vecinos. En cambio, Macri recurrió a tecnicismos absolutamente salvados en la reforma. El rechazo lleva la firma de la ministra de Desarrollo Social porteña María Eugenia Vidal, esposa del diputado provincial PRO y precandidato a intendente, Ramiro Tagliaferro, quien esta semana no pudo ser ubicado por este periódico para exponer su posición ante este tema político y social.

Editorial
La comuna explicó que la EMM 9 se pensaba construir en un sector del Gorki comprendido entre las calles Casacuberta, Bufano, Capdevilla y Río de Janeiro, donde se puede ver, y el intendente lo ratifica, “no hay nada”. El hecho de que no haya “nada” no es precisamente una buena señal, teniendo en cuenta que el predio se donó para actividades deportivas y que es el único parque público en el distrito. Aunque es elogiable que en el gobierno local se preocupen por encontrarle sede propia a un establecimiento educativo. “En la zona no hay otro lugar”, sostuvo el intendente. Es curioso, porque mientras al sector privado no le alcanzan las manzanas para levantar edificios, al Estado le cuesta recuperar un espacio donde educar. Claro que esa es, en rigor, una responsabilidad de la Provincia. Tal vez a Macri le pareció demasiado ceder un terreno para que Cristina ponga un cartel de obra, lo inaugure Scioli (o por qué no Sabbatella) y el crédito se lo lleve Lucas Ghi.

Un K contra el veto
El Subsecretario de Relaciones Institucionales del Ministerio de Economía de La Nación, Juan Zabaleta, opinó que “vetar una ley para que se construya una escuela en la Mansión Seré (sic) es desconocer la tragedia humana que la dictadura instaló en el país en 1976 y demuestra la falta de respeto y consideración más elemental que tiene que tener un Jefe de Gobierno en la Ciudad. De esta manera, el referente K sumó su voz de repudio al veto del Ejecutivo Porteño. “Macri expresa con estas actitudes su verdadero pensamiento de apoyo a los métodos violentos de la dictadura y un desprecio absoluto por los derechos humanos”, disparó.

Una historia que abarca tres siglos distintos
El polideportivo Gorki Grana recibió su nombre en 1985, cuando la Ciudad de Buenos Aires lo prestó en comodato a la comuna, bajo la administración radical. Los restos de la Mansión Seré, que funcionó como un centro clandestino de detención de la Dictadura entre 1977 y ‘78 habían desaparecido, al menos de la superficie.
La historia del predio se remonta a 1864 cuando la familia Seré, de origen francés, se afinca en el lugar. A comienzos del siglo pasado construyen la casona. En la década del `30, las grandes propiedades comienzan a fragmentarse y la Quinta Seré es loteada. La fracción correspondiente a la Mansión es adquirida, en 1949, por el Instituto de Previsión Social de la Capital Federal, que luego cede su uso a la Fuerza Aérea para el Casino de Suboficiales. Bajo la Dictadura última fue centro de detención, a disposición de las Juntas Militares, hasta que la fuga de cuatro prisioneros (el 24 de marzo de 1978) obligó a las autoridades a su cierre.
El Gobierno de facto destruyó la casona y la administración radical limpió lo que quedaba. En su lugar se jugaba a la pelota hasta que la actual gestión municipal investigó y sacó a la luz los cimientos del centro clandestino. En los ’90, el ex intendente JC Rousselot mandó a construir una casa – oficina que a partir del 2000 pasó a ser sede de la Dirección de Derechos Humanos. Y se bautizó como la Casa de la Memoria y la Vida.
Para preservar ese espacio, en 2006 el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires donó las 11.41 hectáreas del parque, tras un acuerdo que comenzó Aníbal Ibarra y culminó Jorge Telerman. La ley que fijó la donación, establecía como exclusivo destino del predio el funcionamiento del polideportivo "Gorki Grana", los trabajos de excavación arqueológica y la preservación del uso del espacio ocupado por la "Casa de la Memoria y la Vida".

1 comentario:

Juan Soto dijo...

El proyecto que querian hacer estaba puramente relacionado con la dictadura militar y era formar mentes bajo ese concepto. Nadie lo dice, lo banco a mauricio macri en este punto. Tenemos que dejar de estar aterrorizados por esto.