viernes, 11 de febrero de 2011

Cristinistas, sciolistas y duhaldistas, entre cruces y objetivos comunes en Morón

Se dobla, pero no se rompe. Con esa premisa y aunque se haya dividido en espacios antagónicos, diferentes sectores del peronismo local se pusieron en contacto para analizar la situación del PJ. La mira está puesta en un mismo adversario: el EDE. El objetivo final es recuperar el municipio, aunque por ahora la unidad es un “sueño”.
El dato lo aportó anteayer el actual titular del Consejo de Partido, el duhaldista Domingo Bruno, quien admitió haberse reunido tanto con Martín Marinucci (director de PAMI en San Isidro) como con Pablo Navarro (subsecretario de Niñez y Adolescencia provincial), quienes aspiran a la Intendencia. El primero es impulsado por el ala cristinista que comanda Juan Zabaleta, subsecretario en el Ministerio de Economía de la Nación; el segundo representa al sciolismo, con el apoyo local de un funcionario de ANSES como Daniel Urdapilleta.
Según Bruno, los funcionarios “querían ver la postura del PJ”. Y explicó: “Puede que después del 14 de agosto - de las internas - se apoye al peronismo. Hay un enojo total con Sabbatella. Si Cristina opta por su lista, los muchachos podrían apoyar al PJ. No lo sé. Ojalá haya unidad, siempre hablando en Morón, por su puesto”.
Todo está todavía muy confuso y cierto es que las distintas patas del peronismo probablemente vuelvan a enfrentarse en la general. Y si bien coinciden en apuntarle al sabbatellismo, también se sacan chispas entre sí.

Dudas duhaldistas
Por empezar, Eduardo Duhalde se ha embarcado en una interna dentro del Peronismo Federal que ni el propio Bruno sabe aún cómo se va a realizar. “Sabemos que a fin de abril va a haber una interna por regiones. Pero no conozco la mecánica. El gran problema es el padrón y que la nueva ley no está reglamentada. Lo que se espera es una primaria movida”, dijo. Aunque a nivel personal el gastronómico sabe que saldría fácilmente airoso de una puja interna (hay por lo menos cuatro agrupaciones que militan dentro del duhaldismo), advirtió al mismo tiempo que “por más que lo nieguen va a haber colectoras por todos lados”.
“El problema es aquel que entra por la ventana y quiere que haya candidatos a dedo, eso es lo que pasó con De Narváez en 2009”, cuando no pudo imponer su propia lista y finalmente se bajó de la candidatura a concejal. Por su mismo rumbo van los ex diputados Carlos Álvarez (el año pasado fijó domicilio en Castelar para competir) y Marina Cassese, entre otros dirigentes menos conocidos de otros espacios. “O me acompañan o me enfrenten. Lo que es seguro es que si hay internas, el que gane siempre sale mejor”, apuntó Bruno.
El dirigente barrionuevista convocó a un plenario político para este 16 de febrero y espera poder tener listo su lanzamiento oficial para fines de mes. Estuvo en la costa junto a Graciela Camaño y Duhalde durante enero. También Cassese participó de la candidata a gobernadora de varios encuentros, algunos de los cuales incluyeron a dirigentes del PRO, en el marco de una alianza que por ahora no pasa de un acercamiento casi informal.

Juan contra todos
En el kirchnerismo tampoco es menor el desconcierto. Es que a los enemigos públicos (Duhalde, Macri) externos, se le sumó ahora la preocupación por las ambiciones del sciolismo, que lanzó su propio candidato local. El escenario de diciembre pudo haber cambiado con la incursión de Pablo Navarro. Por aquél entonces, pero hace menos de dos meses, el referente del cristinismo, Juanchi Zabaleta, lograba despedir el año con dirigentes de varias líneas internas y con el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, sentado a su derecha.
“Cristina es la jefa de este movimiento” y “no me imagino a Cristina Presidenta sin un Scioli gobernador”, había dicho el funcionario y amigo de Amado Boudou (a quien acompaña en la precandidatura a jefe de Gobierno porteño). También había disparado con dureza contra Duhalde y contra Macri, a quien tildó de “facho” y de “inútil”. Y le había dedicado un párrafo al aliado K Martín Sabbatella. “No es momento para proyectos individuales, chiquitos, que no supere el 4 por ciento de los votos”, dijo para convocar a recuperar Morón.
Pero luego, entre ambiciones nacionales y colectoras, empezó a jugar el sciolismo. “Pretendemos que Navarro sea nuestro candidato en Morón”, blanqueó el ministro de Desarrollo Social bonaerense, Baldomero Álvarez. Y el juanchismo no tardó nada en cruzarlo. “Nos produce un gran que se nos quieran imponer candidatos y estructuras desde afuera, porque es en el seno del Frente para la Victoria de Morón de donde saldrán las mujeres y hombres que mejor expresen el sentido de este proyecto nacional y popular”, declaró el ex concejal Luis Pereyra, hoy directivo del INDEC, aunque no por eso condicionó apoyo a la reelección de Scioli.
En enero Navarro salió a pegar afiches. Se lo vio junto al gobernador en su última visita al distrito, en diciembre. Es consejero de la Universidad de Morón y en medios digitales salieron a atacarlo por haber sido “barra” del Deportivo Morón; y por haber saltado de la Federación Juvenil Comunista a Franja Morada, de joven.

Pelea entre jóvenes K
El jueves 3 por la noche un joven militante kirchnerista fue agredido salvajemente en la sede de una agrupación que conduce el jefe de bloque de concejales del FPV, Claudio Román. Fuentes de la agrupación Consenso del Bicentenario confirmaron a este diario que de la golpiza participó al menos uno de los hijos del edil, aunque la víctima, tras ser socorrido por la Policía y atendido en el Hospital de Haedo, retiró la denuncia.
Raúl Esteban, funcionario de ANSES y precandidato a intendente, confirmó el hecho a Un Medio, pero se negó a dar mayores detalles. “Fue una cuestión política y personal. Queremos bajar los decibeles”, explicó. No obstante, desde su propia agrupación confiaron lo que la víctima (cuya identidad este periódico prefiere preservar) se negó a ratificar en la Comisaría 1ª. “El chico fue a dialogar por una pintada que había aparecido pero lo agarraron entre varios… se fueron al carajo. Son jóvenes también, pero muy patoteritos”, indicó la fuente.
El hecho, por el cual el militante K sufrió varias lesiones, podría haber derivado en varias imputaciones en la Justicia (lo encerraron en la oficina para poder pegarle) y una parva de denuncias políticas, si se hubiese tratado de un rival externo. Pero, según dejaron trascender, nadie quiere meterse en cuestiones “de chicos”, ni manchar a la interna kirchnerista. “Lo que pasó fue que en una pared del ANSES de Morón, al lado de la consigna ‘Esteban 2011’, escribieron un graffiti pegándole al hijo de Román, Juan, que también trabaja en ASNES”, contaron. En otras palabras, lo habrían acusado de “chorro”. La reacción no se hizo esperar y fue violenta.

No hay comentarios: