martes, 14 de diciembre de 2010

Cuestionan el interés del Estado para atender las adicciones

En la actualidad es más fácil sacarse el Loto que conseguir un lugar estatal para internar a un adicto”, disparó el presidente de la Fundación Viviré, Alejandro Rosatti (centro de la foto), en la marco de la 15º Jornada de Drogodependencia, que organizó la ONG el pasado sábado 27 de noviembre en el colegio French de Ramos Mejía.
“Hace 20 años advertí que la drogadependencia debería ser una materia escolar y nadie me oyó”, dijo Rosatti y abogó para que se establezca una labor mancomunada con el Estado en sus distintos niveles. “Las estructuras oficiales no alcanzan y por eso surgen Organizaciones No Gubernamentales, como la nuestra, que con vocación y esfuerzo hacen lo posible para combatir esta enfermedad”, agregó el creador de la Fundación.
Este año, la entidad cuya sede está ubica en Av. De Mayo 1705 (Ramos Mejía), disparó el debate bajo el lema “Operando Cambios, hay esperanza, se puede salir de la droga”. Asistieron al encuentro el Dr. Raúl Ali, titular a cargo del Juzgado de Garantía Nº 2 de La Matanza; el Dr. Rodolfo Brizuela, titular a cargo del Juzgado de Responsabilidad Penal Juvenil de La Matanza; el Sr. José Rubén González, Presidente de la Federación de Organizaciones No Gubernamentales de Argentina (FONGA) y representantes de la División Narcóticos. La jornada fue consideradas de “interés público” por los concejos deliberantes de Morón y La Matanza.
Rosatti llamó a “combatir” la droga “con decisión y coraje”. También explicó que ahora el principal problema pasó a ser el Paco. Y manifestó su desazón ante el desinterés de los sectores políticos. En tanto, el juez Brizuela resaltó de la necesidad de crear redes de ayuda donde intervenga la sociedad. “Ya no podemos trabajar en compartimentos estancos. No podemos permitir que más niños se nos mueran por el consumo ó que terminen en la órbita judicial y penitenciaria”, enfatizó. A su turno, el Juez Alí mostró su satisfacción por la colaboración que su juzgado lleva adelante con la Fundación. “Es importante destacar que en cuestiones como el tratamiento de las adicciones si no existieran este tipo de ONGs, muchos pacientes que requieren contención profesional y espiritual no tendrían un espacio donde concurrir”. Desde sus inicios, en 1992, Viviré atiende pacientes en forma privada, pero el Estado colabora con personas carenciadas mediante becas.

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