viernes, 9 de julio de 2010

10º aniversario: La Casa que se abrió cuando en Argentina muy pocos tenían Memoria

Hasta el 2000 nadie hablaba de Derechos Humanos. El primero en hacerlo fue el municipio de Morón”. La frase de Cecilia De Vincenti, hija de la desaparecida Azucena Villaflor, una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, resonó durante el acto aniversario por los diez años de la Casa de la Memoria y la Vida, que se celebró el pasado 1 de julio en el Polideportivo Gorki Grana. Suelta de cuerpo, había sido la primera en tomar la palabra dentro de una ceremonia en la que se entregaron decenas de plaquetas de reconocimiento a aquellos dirigentes, militantes y periodistas “que hicieron posible” el proyecto. Fuera de protocolo, Cecilia no se contuvo y reivindicó una política municipal que precedió al cambio de rumbo y de discurso del Estado Nacional.
“Antes nadie nos abría las puertas”, recordó Delicia Córdoba de Mopardo, una de las Madres del distrito que estuvieron presentes. El contexto histórico no era para nada menor. “Quiero reconocer a mi amigo y referente político, Martín Sabbatella, que con De la Rúa en el Gobierno y Ruckauf en la Gobernación, decidió construir este espacio para propiciar el ejercicio colectivo de la memoria”, dijo el intendente, Lucas Ghi.
Su antecesor, hoy diputado, estuvo presente como homenajeado, aunque también entregó las distinciones a los invitados. La cantante Teresa Parodi, el legislador (Nuevo Encuentro) Carlos Heller y el cineasta David Blaustein fueron sólo algunos de los que desfilaron por el salón de usos múltiples contiguo a la Casa de la Memoria.
También reconocieron a los ex detenidos de Mansión Seré Claudio Tamburrini, Jorge Lupo, Rubén Milstein, Eloy Gandulfo, María Elena Vergeli, Mario Galvano y Luis Ramella; además del fiscal federal Félix Crous, quien representó al Estado en el juicio que se realizó en 2008 contra los brigadieres Hipólito Mariani y César Cómes, por su responsabilidad en la represión que sobrevoló la Zona Oeste, con epicentro en la casona de Castelar.
Ambos fueron condenados a 25 años de prisión. “Es importante destacar que la Cámara acaba de reafirmar ese fallo hace poco más de una semana. Nos reafirma en el camino de la lucha”, desatacó el jefe comunal en su discurso oficial. Pudo haber mencionado también el avance de la causa sobre los vuelos de la muerte que partieron desde la Base Aérea de El Palomar durante los años setenta (ver aparte). Pero prefirió dedicarle un párrafo especial a la “batalla cultural” que hoy se juega en los (multi) medios: “La memoria es un campo de disputa por la correcta significación de los procesos. No es lo mismo decir, como dijo algún diario – Clarín - aquel 25 de marzo ‘nuevo gobierno’ en la Argentina, que decir ‘un golpe de Estado derroca un gobierno constitucional”.
De todas formas, Ghi aseguró que “seguimos bregando por memoria, verdad y Justicia en su sentido más profundo”. “Por la Justicia Social, por una democracia de derechos. Ese es el desafío que aún tenemos”, concluyó.

Reconocimientos
La Casa nació hace diez años y, en su fundación, sufrió un repentino cambio de nombre. La acababan de bautizar como La Casa de la Memoria, cuando Sara y Jaime Steimberg, propusieron agregarle “y de la Vida”, para sembrar esperanza “donde hubo muerte”. El jueves 1º, Sara recordó a su pareja, ya fallecida, pero definió la felicidad “como pequeños momentos de la vida como éste”. También hubo algún que otro mensaje de alerta, como cuando una militante pidió “que los organismos de Derechos Humanos estén unidos”. Es que se sabe que hay una divisoria de aguas que pasa por la Casa Rosada y que la comuna sabe disimular muy bien. De hecho, las actividades programadas en el marco de los diez años no mezclaron a Hebe de Bonafini, con Nora Cortiñas, ni a Adolfo Pérez Esquivel, con Estela de Carlotto. Por casualidades de agenda, o decisiones políticas, cierto es que los más críticos del Gobierno no debatirán con los militantes K.
En la ceremonia inaugural del aniversario, que se extiende hasta mediados de mes (ver cronograma), hubo una composición heterogénea. La Asociación de ex Detenidos y Familiares de ex Desaparecidos de Mansión Seré, de orientación netamente justicialista, esta vez sí estuvo incluida en la agenda oficial. No así Martín Culatto, el primer director de DDHH de la comuna, quien asistió sólo para comentar que “a mí nadie me invitó”.

Revelan más detalles sobre la represión
La directora de Derechos Humanos de Morón, Antonella Di Vruno, definió como “interesante” el contexto judicial en que se celebra el décimo aniversario de la Casa de la Memoria. No es para menos, la Sala I de la Cámara Federal porteña confirmó el procesamiento para nueve represores que actuaron en el centro clandestino de detención Mansión Seré, entre otras dependencias militares y policiales de la Zona Oeste del GBA.
La resolución describe cómo el Ejército delegó en la Fuerza Aérea este sector geográfico conocido como Sub Zona 16. “Se registró un circuito de represión que estuvo integrado por diferentes centros clandestinos de detención y dependencias oficiales de diversas fuerzas, conocidos como Mansión Seré, 1° Brigada Aérea de Palomar, VII° Brigada Aérea de Morón, Comisaría de Castelar, Comisaría de Haedo y Comisaría 1° de Morón”.
Entre los procesados se encuentra el brigadier mayor retirado Miguel Ángel Osses, segundo jefe de la Fuerza Aérea cuando ésta era encabezada por el ya fallecido brigadier general Orlando Agosti. Osses quedó procesado por su responsabilidad en un centenar de secuestros y torturas y dos homicidios. Otros dos brigadieres mayores retirados, Hipólito Mariani y César Comes, fueron procesados por 60 casos de secuestros y torturas de víctimas. Y tienen una condena por Seré. Los procesamientos también alcanzaron a Daniel Scali, Marcelo Barberis, Carlos Cámara, Oscar Lanas, Néstor Oubiña, Felipe Sosa y Héctor Seisdedos.
“La intención es reconstruir la cadena de mandos. Es un momento muy interesante, porque distintos actores empezaron a hablar. Por eso llamamos a todos, para seguir incorporando datos en este momento”, declaró Di Vruno.
Vuelos
Por otra parte, un ex conscripto denunció ante la Justicia que la Fuerza Aérea también realizó los “vuelos de la muerte”. Esta investigación comenzó en 2009 por intervención del fiscal federal Federico Delgado, a raíz de la denuncia de Lorena Pacino, hija de un detenido desaparecido del centro clandestino “El Olimpo” cuyo cadáver fue devuelto por la marea a las costas bonaerenses. El conscripto que denunció la existencia de los vuelos explicó al fiscal: “Los superiores nos decían que trasladaban unas 200 millas mar adentro a los detenidos y los lanzaban. Pero dejaban uno o dos, a los que después liberaban, para que comentaran a sus compañeros de lo que se habían salvado y lo que les esperaba al resto”. Situó esos vuelos “entre 1976 y 1978”.
El testigo juró haber visto prisioneros "a la espera de un traslado" en la base de la Primera Brigada Aérea de Palomar.
Fuentes de la fiscalía estimaron "tener probada” la existencia de esos vuelos, aunque no hay imputados, ya que "estamos en plena recolección de pruebas para cerrar el circuito”, revelaron a través de la agencia oficial Télam.

RIBA
Por su parte, avanza en la Cámara Baja nacional un proyecto presentado por Martín Sabbatella para traspasar al municipio de Morón el predio de la ex Regional de Inteligencia de Buenos Aires (RIBA), ubicado en la esquina de Entre Ríos y San Martín, Morón. La idea es convertir el edificio, que hoy tiene en “guarda” la comuna, en un centro de promoción de Derechos Humanos, aunque resta definir algunas investigaciones sobre su funcionamiento, tema que está bajo secreto de instrucción en el Juzgado Federal Nº 3 de Daniel Rafecas.

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