viernes, 2 de abril de 2010

Cortiñas: "Si sólo aplaudiéramos, dejaríamos de ser un organismo de Derechos Humanos"

El pasado 24 de marzo, a 34 años del último Golpe Militar, Nora Cortiñas asistió al acto central de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, donde permaneció callada en el palco y observó cómo Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto monopolizaban la ideología y la palabra. Sin lugar para las diferencias, la vecina de Castelar se sumó a la movida, aunque por dentro su pensamiento era otro: “Si dejáramos de oír los reclamos que hay, dejaríamos de ser un organismo de derechos humanos”, declaró horas antes a Un/Medio, en clara alusión al sector oficialista que suele asistir a cuanta invitación se le presente en Casa de Gobierno.
Por la mañana del Día Nacional por la Memoria, Nora se sumó a la largada simbólica de la maratón que organizó la comuna como una de las formas de expresión elegidas para conmemorar la fecha y promover la conciencia. La exigencia de la jornada, extensa, la obligó a tomarse un té en una de las habitaciones de la Casa de la Memoria y la Vida, junto con sus compañeras Pepa Noia y Delicia Córdoba de Mopardo. Se acababa de quitar el pañuelo blanco de su cabeza cuando, entrevistada, se lo volvería a colocar para sacarse una foto.
- ¿Qué le encuentra a este 24 de marzo?
- Para las Madres todos los días son un 24 de marzo, es la continuidad de años sin nuestros desaparecidos. Vamos avanzando lentamente en nuestros reclamos por memoria verdad y Justicia. Todavía no se abrieron los archivos, no sabemos qué pasó con los desaparecidos y la justicia va muy lento. Sí decimos que es casi el único país del mundo en el que los militares van al banquillo de los acusados. Vamos a seguir luchando por meter preso a Martínez de Hoz, el causante del genocidio. Nos preocupa el hambre en nuestro país. Porque nuestros hijos luchaban por un país para todos, para vivir con dignidad todos. Y vemos que muchos argentinos pasan por necesidades básicas. Es como una lucha continua, en la que apoyamos a las víctimas y testigos de los juicios. Y al mismo tiempo la situación económica está muy atrasada y con incertidumbre por el trabajo. La lucha ahora es por pedir una ayuda y no por una fábrica abierta. Por estas cosas es que seguimos en lucha y reclamamos.
- El movimiento se ha dividido entre los que apoyan y son críticos del Gobierno ¿es difícil mantenerse en un lugar independiente?
- El cambio del mundo y en nuestro país de la política hace que las personas crean que hay que acercarse al poder o para beneficios o porque creen que es la manera. Al menos en la Línea Fundadora nos mantenemos en la independencia y tratamos de que las organizaciones puedan encontrar en un organismo de derechos humanos un oído que los escuche ante una injusticia. Si perdemos eso, ya no seríamos un organismo de DDHH. Si uno entrara en el área del Poder y sólo aplaudiera, y dejáramos de oír los reclamos que hay, dejaríamos de ser un organismo de derechos humanos que se creó para que se cumplan los sueños de nuestros hijos: un país para todos y todas, con trabajo, con los derechos de educación y salud respetados. Por eso las diferencias. Pero esto no hace que seamos enemigos, ni la crítica al Gobierno nos hace oposición. Uno tiene que estar equilibrado en una masa crítica. Por ejemplo, estoy en contra del pago de la deuda externa de la Dictadura militar. Es reconocer un gobierno de facto, que atropelló al pueblo. Entonces nos olvidaríamos. Porque la consecuencia es el hambre. A mi no me gusta, me duele y quiero decirlo. No hay que entrar en este juego de decir las deudas se pagan. No cuando son inmorales.

Infiltrados
El 24 los diarios porteños tenían en tapa una noticia que para el oficialismo pasó inadvertido. Es que la desclasificación y difusión de los agentes civiles y militares que integraron los organismos de la inteligencia militar entre 1976 y 1983, incluiría al actual director Nacional de Inteligencia Estratégica del Ministerio de Defensa, Carlos Aníbal Aguilar. El funcionario se sumaba a una nómina que descubriría agentes infiltrados desde comienzos de los 80’s la izquierda (MST) y hasta en agrupaciones de ex combatientes de Malvinas.
Cortiñas no se asombra y, más aún, se pregunta por qué no se avanzó más. “Pero mirá las circunstancias. Apareció esto, pero no aparecen donde están los desaparecidos”, indicó al diario. “El primer infiltrado fue Astíz - recordó la Madre - . Se infiltran con cualquier excusa. Se tiene que investigar bien esto. Tenemos que estar atentos. Porque lo que queremos saber es qué pasó con los detenidos desaparecidos. Pero es bueno que se destape”.
- ¿Cómo está la relación con Sabbatella?
- La relación siempre fue buena. Ahora, esperamos que su banca de diputado sepa honrarla con su visión de la defensa de los DDHH. Seguiremos empujando. Iremos a golpearle la puerta de su despacho tantas veces como tengamos que hacerlo. Y seguiremos en la lucha.

Recorrieron el circuito represivo
La Asociación de Detenidos y Familiares de Desaparecidos de la Mansión Seré también organizó actividades para recordar el Golpe del ’76. El 18 de marzo, en Ituzaingó, debutaron con una muestra fotográfica sobre “La masacre de Fátima” y el 22 invitaron al diputado Remo Carlotto para una charla. El 24, en tanto, recorrieron el Gorki, visitaron a compañeros fallecidos en el Cementerio de Morón, fueron a la Comisaría 3ª y al ex RIBA, para terminar el periplo en la Plaza San Martín. En diálogo con este periódico, Adriana Martín (hija de la directora de DDHH de Ituzaingó y ex detenida en Seré), también opinó sobre la aparición de infiltrados en organizaciones políticas. “No nos sorprende. Hace años que venimos manejando esto”, sostuvo. Y agregó: “Creemos que no está desmantelado. Esperamos que se avance en los juicios para terminar con estos grupos de tareas que están perturbando el funcionamiento de las organizaciones. No tenemos nombres, pero siempre manejamos el tema de infiltrados. Es una metodología de estos cuadros represivos que hoy continúan”.

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