martes, 23 de febrero de 2010

Erico: el máximo goleador del fútbol argentino descansará en su país natal

Este martes 23 de febrero los restos del máximo goleador del fútbol argentino, Arsenio Erico, fueron retirados del cementerio de Morón, donde permanecieron durante casi 33 años, para ser repatriados a su país natal. El miércoles se realizará un último homenaje en la sede de Independiente, el club de sus amores, a las 13 horas. En Paraguay lo esperan con honores.
Erico convirtió 293 goles a lo largo de su carrera. Brilló en la década del ’30 en el club de Avellaneda y fue catalogado por el mismísimo Alfredo Di Stéfano como “el mejor jugador de la historia de Paraguay y quizás del mundo”. Luego de casarse, se afincó en la localidad de Castelar. Falleció el 23 de junio de 1977, a los 63 años. Sus restos descansaron hasta hoy en un mausoleo junto a su ex esposa. Sin embargo, no dejó descendencia. Una sobrina pidió su repatriación y el tema, finalmente, pasó a ser tema de Estado. “El gobierno sancionó una ley en 1996 declarando de interés la repatriación de Ersenio, aprobado por el Congreso de la Nación”, contó esta mañana Blas Del Puerto, un abogado paraguayo que actuó como apoderado de Aurora Erico y como representante de una comisión bicameral que sigue el caso.
En 2008 una delegación fue enviada por el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, para comenzar los trámites de primera mano con el intendente de Morón. En noviembre, el vicepresidente Federico Franco firmó un decreto que declaró de "interés nacional" la repatriación del futbolista. Y apuntó: "Erico es lo más grande que tiene Paraguay en materia de fútbol. Un inmortal". Este martes las autoridades de la comuna bonaerense despidieron sus restos.
A pesar de no haber jugado para su país, Erico es un orgullo guaraní. “No jugó en su selección, aunque al último tiempo fue a despedirse y después fue técnico del club nacional donde debutó a los 15 años. Después vino e hizo toda su carrera en Independiente”, completó Del Puerto. Mañana, desde las 13, sus restos serán despedidos en la sede social del CAI (Mitre 470, Avellaneda). El jueves, el Congreso del vecino país hará su propio homenaje.