jueves, 24 de diciembre de 2009

Traslado del estadio: La pelota quedó del sector privado

Sobre el cierre de la pasada edición de Un/Medio, el Senado bonaerense le daba media sanción a una ley que habilita al Club Deportivo Morón a trasladarse sin perder el beneficio que le otorgó la Provincia en 1959, cuando le cedió sus actuales tierras en forma gratuita a cambio de no cambiar nunca su finalidad. El permiso de la Legislatura era indispensable para que el “Gallo” se traslade a las instalaciones que le construirán en Castelar Sur para que, en su lugar, un grupo inversor desarrolle un emprendimiento inmobiliario de grandes dimensiones. La ley salió finalmente por un compromiso oficial de la Gobernación, pero no contó con el voto de ninguno de los cuatro diputados que residen en este distrito. Tres de ellos, opositores, argumentaron cuestiones técnicas, además de objetar determinados negocios. La pelota ahora la tiene el sector privado, aunque anticipan que vienen meses de flojera.
El proyecto del traslado nació en el marco del Plan de Desarrollo Estratégico del gobierno municipal, que convocó a desarrolladores y se quedó con el plan presentado por el Estudio “Sebastián-Vila”. De allí se salió a la caza de inversores, del terreno y del convencimiento de los socios del club, que aprobaron masivamente poder trasladarse solamente al ex Textil Castelar.
Pero entonces empezaron a aparecer las trabas jurídicas. El club nunca había escriturado su terreno, por lo que la Provincia debía autorizarlo a trasladarse mediante una ley. Recién en noviembre el tema tomó estado parlamentario. Y con media sanción del Senado bajó a la cámara revisora. El gobernador, Daniel Scioli, se había comprometido a sacarla antes de fin de año.
El debate definitivo tuvo lugar en la maratónica sesión del lunes 7. El PJ y el cobismo aportaron sus manos. La kirchnerista Sandra Cruz, residente de Castelar, no estaba en el recinto al momento de la votación. Sebastián Cinquerrui (ARI), Ramiro Tagliaferro (PRO) y Damián Cardozo (Unión Celeste y Blanco) directamente votaron en contra de la media sanción.
El primero comunicó rápidamente que estaba “plenamente de acuerdo con el traslado de la cancha” pero adujo que era su “obligación como legislador respetar y cumplimentar todos los pasos del trámite legislativo, pasos que no fueron respetados en la sanción de este expediente”.
“El mismo día que se votaba el expediente se reunió por la mañana la Comisión de Legislación General para tratar el expediente y darle un despacho, pero el mismo no pudo ser tratado porque carecía de los datos mínimos necesarios para darle curso. Nuestra posición fue pedir la postergación del expediente hasta tanto se substancien los elementos requeridos para que se pueda votar el proyecto con los elementos de juicio necesarios, pero la propuesta de la oposición fue rechazada, votándose el proyecto tal como estaba”, añadió el Lilito.
Por su parte, Tagliaferro también explicó a este medio que “pedí el expediente y sólo tenía una hoja con tres artículos. Ni siquiera estaba el pedido del municipio”. Pero los diputados no podían desconocer el proyecto, ni sus alcances. Por eso propusieron agregar al proyecto una cláusula que prohibiera en forma taxativa la instalación en las actuales tierras del club emprendimientos tales como “Bingos, Casino o Salas de Juego”. Desde el año pasado se sabe que los desarrolladores convocaron al Bingo Royal para hacerse socio y mudarse 200 mts.
Las propuestas, se explayó Cinquerrui, “eran de mayor precisión técnica y garantizaban mayor seguridad jurídica, al tiempo que protegían firmemente los intereses de los moronenses y el erario público provincial y municipal, pero finalmente se votó como estaba”.
En la primera de cambio, desde el oficialismo salieron a pegarle a los tres: “Por una cuestión corporativista votan en contra de los intereses de Morón”, dijo el concejal Hernán Sabbatella. El presidente de la institución deportiva, Alberto Meyer, se infló con la sanción: “Es un logro de todos los socios que creyeron siempre en el desarrollo de este gran emprendimiento”. El proyecto establece que al club le construirán una chancha para 22 mil espectadores, además de una nueva sede y de un mini estadio cubierto para más de tres mil hinchas.
Pero ahora vienen semanas de calma. Vacaciones de por medio, en el municipio creen que para “los primeros meses” del año próximo se acercarán las partes a negociar. “La expectativa está ahora en los privados, Vila, Coto (dueño de la Textil), y a los inversores de la primera etapa, que tienen que ponerse de acuerdo en el fideicomiso y con los valores de participación en la sociedad”, explicó Daniel Larrache, secretario de Desarrollo Estratégico local.

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