jueves, 24 de diciembre de 2009

Sobrero se despachó contra la burocracia sindical y Aníbal F.

Luego de que el Juzgado Federal en lo Criminal Nº 3 de Morón lo absolviera del presunto delito de “entorpecimiento de transporte público”, Rubén Sobrero, se despachó a gusto contra la patronal, la cúpula de la Unión Ferroviaria y el Gobierno. Una vez más, denunció acuerdos para levantar medidas de fuerza, impedir la democracia sindical y, en definitiva, defender la ganancia de las empresas de trenes. Durante los dos días que duró el juicio, los delegados de izquierda se instalaron cerca de la estación y le permitieron viajar gratis a los usuarios.
La denuncia había tenido su origen en una medida de fuerza que el “Pollo” lideró en 2004 y que pretendía la habilitación de su lista para las elecciones internas de la UF. Producto de la paralización del servicio de trenes, 24 dirigentes y trabajadores fueron procesados, hasta que se llegó a este juicio. De diferentes sectores del amplio arco progresista se acercaron al Juzgado para acompañar a los acusados y peticionar, en definitiva, que no se judicializara la protesta.
Los diputados Ariel Basteiro (Encuentro Popular y Solidario) y Margarita Stolbizer (GEN) se sumaron las figuras de Vilma Ripoll (MST), Roberto Baradel (Suteba), Juampi Cafiero y de Néstor Segovia, el delegado de Subte que viene reclamando por una personería gremial para el sector, por fuera de la UTA. También apoyaron trabajadores del Hospital Garraham, de la fábrica Kraft y de la Línea 60 de colectivos, que por esos días eran fieles voceros de la inseguridad.
“Estábamos preocupados porque si salíamos mal del juicio iba a ser una precedente muy malo para todos los compañeros que vienen atrás. Aparte de eso, está la judicialización de la protesta. Por eso no queríamos la nulidad, sino que saliéramos absueltos”, declaró luego Rubén.
- ¿Quién inicia la causa?
- Aníbal Fernández. El juez Germán Castelli plantea en la causa, está todo por escrito, que recibió varios llamados (del entonces ministro de Justicia) pidiendo que nos saquen a los palazos.
“El juicio sirvió para muchas cosas”, indicó Sobrero, quien pareció salir más fortalecido que nunca en su enfrentamiento con el poder. Aquel mismo año, Aníbal lo había acusado de instigar y perpetrar un atentado contra una formación de la ex línea Sarmiento en la estación de Haedo. Ese día, el “Pollo” se encontraba camino a Mar del Plata, invitado a participar de la Contracumbre de las Américas (se hacía para repudiar la llegada de G.W. Bush).
“Quedó al descubierto la complicidad entre la empresa y la burocracia sindical. El acuerdo era que ellos sacaran el primer tren y el gremio sacaba a trabajar a su gente. El rol de la empresa para romper las asambleas. Se vio el rol que jugó (José) Pedraza”, contó el blondo dirigente.

Lo volverían a hacer
Entre otras cosas, el juicio también sirvió para recodar cómo vive y a quienes defiende uno de los históricos gordos que se beneficiaron con el proceso privatizador de los ’90, que en el caso del sistema ferroviario continuó durante esta misma década. Es que Pedraza estaba citado a declarar. Sin embargo, no lo encontraron. “Fueron al Hyat, donde vive, fueron a sus dos residencias en Ramos Mejía y Parque Leloir, pero se anduvo escondiendo”, apuntó Sobrero.
La audiencia llevó a una discusión entre los acusados, que tenían diferentes estrategias. “Se armó una discusión muy grande”, reconocieron, porque algunos pedían la nulidad de todo, aunque para el Pollo eso era “de cobardes”. “Estamos orgullosos de lo que hicimos, que fue parar el servicio. Y lo volveríamos a hacer. Además esto es dejar un precedente interesante, porque muchos compañeros van a poder tomarlo como una referencia. Este Gobierno defiende a la burocracia sindical, pero si muchos trabajadores ven que puede elegir a sus propios delegados ¿cuántos gremios no harían lo mismo que nosotros?”, se preguntó el delegado.

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