jueves, 24 de diciembre de 2009

No todo es lo mismo: Lucas reemplazó a Martín y juró continuar con sus políticas

Lucas Ghi cumplió con las formalidades y desde el jueves 10 es el intendente, aunque en el acto de su jura quedó en claro que el protagonismo, el liderazgo político, continuará en manos de su antecesor, Martín Sabbatella. El ahora diputado nacional cerró el encuentro en la Plaza San Martín con un encendido discurso. Y dejó a su hermano y a su esposa en el Gabinete.
A dos años de la elección ejecutiva, Ghi completará lo que venía siendo el tercer mandato de Sabbatella. Sus jóvenes 29 (la misma edad que tenía aquél cuando asumió, en 1999) invitan a pensar que no sólo debe tener cualidades, sino también que representa un primer saltito generacional. Otro claro ejemplo lo muestra Juan Le Bas, presidente del HCD con sólo 33. Ambos crecieron bajo el sol de la mística que se forjó desde la misma gestión local. Ambos son de absoluta confianza del ex jefe comunal. Ambos fueron moldeados por la misma mano, aunque tendrán ahora la responsabilidad de demostrar qué son capaces de hacer.
El respeto quedó explícito en el discurso de Lucas. “Es una satisfacción y una gran responsabilidad ser el intendente del barrio en que nací, donde me eduqué y amé. Por tener que culminar el mandato de quien fue para mí el mejor intendente de toda nuestra historia”, apuntó.
Se juramentó: “jamás vamos a volver al pasado”. Y hasta rezó: “Me comprometo ante vos, Martín, a seguir adelante con la epopeya que vos comenzaste; a seguir batallando por la transparencia, a seguir combatiendo la corrupción, a seguir garantizando participación, a sostener las colonias de vacaciones, a seguir reclamando la conducción de las fuerzas de seguridad...”
“…Voy a seguir garantizando arte y cultura, y la defensa de la salud pública; voy a seguir profundizando la democracia local y a llenarla de contenido, voy a luchar por una ciudad inclusiva, manteniendo viva la memoria por verdad y justicia; voy a seguir el plan estratégico”. Fue breve. Apenas habló diez minutos. Un tercio de lo que utilizó el líder, a su término.

Despedida
A decir verdad, más que la jura de Lucas, el acto se vendía como la despedida de Martín, quien en su último discurso (¿oficial?) repasó la gestión, repudió a De La Rúa y al PJ y aseguró que “el futuro que soñamos parece más cerca”. Todo comenzó en diciembre del ‘99, cuando la Alianza le ganaba al entonces intendente interino, Guillermo Crespo, 49% a 40%.
En 2001, bajo el mismo signo político, Sabbatella sufrió su primera y única derrota local, lo que le hizo perder el control del Concejo Deliberante. “Una de las más violentas crisis puso fin a un gobierno continuista (de Fernando), que no hizo más que redundar en la corrupción y frivolidad del menemismo. En Morón quisieron volver por la revancha quienes desplazamos. Embistieron una y otra vez con violencia por los privilegios que le habíamos sacado. No pudieron”, refrescó el legislador. Ya entonces decidía abrirse para crear Nuevo Morón.
“Hicimos frente al desastre. Mientras lográbamos un respaldo impresionante, en 2003 decidimos reestructurar el estado local y llevarlo a cada barrio. Apostamos a descentralizar el municipio”, dijo en referencia a las UGC. Y concluyó: “A pesar de lo que queda por hacer, trabajamos a favor de la inclusión y la igualdad. El municipio está consolidado y se anticipa a la demanda social. La comuna del mañana no está sujeta ni a improvisaciones, ni imprevistos”. Al finalizar bajó del escenario para dar una vuelta olímpica entre invitados y público.

Cambio de último momento en el Gabinete
Durante los últimos meses la gestión trabajó en el armado del nuevo Gabinete. “Lucas es el que decide”, había señalado Sabbatella. Antes de la jura ya habían trascendido los nombres y los cargos. El periodista Diego Spina se hacía cargo de Gobierno, la función anterior de Ghi, pero le sumaba “Seguridad”. Hernán Sabbatella, hasta entonces jefe de la bancada de concejales, pasaba al frente la Modernización, Transparencia y Descentralización, que pasaba de “Sub” a Secretaría. El hermano menor del diputado, según se explicó hace quince días, tomaría bajo su mando la disuelta Secretaría de Relaciones con la comunidad, que finalmente se mantuvo y pasó a ser dirigida por la psicóloga Mónica Macha, la esposa de Martín.
El resto de los cargos se confirmaron (Secretario Jefe de Gabinete: Damián Aguilar; de Desarrollo Estratégico y Administración: Daniel Larrache; de Hacienda: Eduardo Aseff; de Obras y Servicios Públicos: Mariano Albistur Villegas; y de Salud y Desarrollo Social: Gustavo Hurtado), como así los cambios entre los secretarios de las Unidades de Gestión Descentralizada (UGC Nº 1: Juan Carlos Martínez; Nº 2: Martín Costa; Nº 3 : Stella Maris Santos; Nº 4: Enrique Louteiro; Nº 5: María Virginia Veyga; Nº6: Ana María Domínguez; y Nº 7: Rubén Der). Martínez y Macha reemplazaron a Gustavo Fernández, que se venía desdoblando, mientras que Louteiro, ex titular del HCD, ocupó el lugar del primero en la UGC 1.

De Carrió a Cristina: fotos que dijeron todo
En su último acto, Martín Sabbatella contó con un palco de honor integrado por sus nuevos compañeros de bloque en Diputados: asistieron Ariel Basteiro, Jorge Rivas, Villa Ibarra y Carlos Heller. También el titular de la CTA, Huyo Yasky; y el líder del SUTEBA, Roberto Varadle. Lo más llamativo se dio por la mañana. En su segundo aniversario como Presidenta, Cristina Kirchner recibió a los dos intendentes para la firma de la cesión de un predio. La foto fue divulgada por todos los medios. Es difícil creer que haya sido casual, siendo el único contacto que la mandataria tuvo ese 10 de diciembre con la prensa, en Casa Rosada. Fue un gesto que despidió a Sabbatella como administrador y que se pareció a otros en los que tampoco se supo nunca qué tan cerca estaba el sentir militante del correcto funcionario.
En 2007, al asumir su tercer mandato, Sabbatella también recibía a Yasky y a Basteiro, pero también a Eduardo Macalusse, Victoria Donda y Jorge Ceballos. Con estos últimos hasta hizo campaña en junio, pero ninguno de ellos se volvió a presentar la semana pasada (ver Pag. 2). Ni hablar de Elisa Carrió, la figura (se ausentó Aníbal Ibarra) de la jura en ‘03. En aquella oportunidad, Lilita y Martín habían coqueteado pero sin arribar a acuerdos electorales. “Él es el que tiene que decidirse. No quiere ir con nosotros”, había dicho la chaqueña. Sabbatella se mantuvo independiente, palabra que repite una y otra vez, por más que a veces pareciera, o lo admita incluso, que se decidió por el kirchnerismo y aborrezca a Carrió.
En 2007 asistió Nora Cortiñas. En 2009 le envió una adhesión Hebe de Bonafini. En 2003 Néstor Kirchner enviaba sus saludos. En 2009 Daniel Filmus, senador por Capital, puso el cuerpo, aunque no fue el único representante del Gobierno. También la diputada provincial (reside en Castelar) Sandra Cruz, quien aseguró que Martín y Lucas “son parte del proyecto nacional”.

HCD: El EDE y el FPV se quedaron con los cargos, debutó Unión Pro y se quebró la CC

Aún con la pérdida de dos y de un concejal por lado, que permitió el ingreso de 3 por Unión Pro, el EDE y el FPV se quedaron con la mayoría y la primera minoría, respectivamente, en el HCD, tal cual sucede desde 2003. En los números no cambió mucho, aunque desde ahora habrá más partidos representados y se eligió un nuevo presidente del recinto: el joven Juan Le Bas (Foto). El dato extra lo aportó la Coalición Cívica, que terminó el año partiéndose en dos.
El sabbatellismo, ganador de la última elección, no tuvo problemas en dominar la sesión preparatoria y poner en juego el sistema de rotación que tanto le criticaran los escaños del ACyS. De hecho, cuatro concejales recién jurados pidieron licencia, como también otros dos que les venían por detrás en la lista del Encuentro. En total fueron nueve, sobre sus 15 bancas. Jorge Costas, ahora solitario represente GEN, no votó las licencias y ganó algunos silbidos.
La sesión tuvo lugar en el recinto en la tarde del jueves 10, con la asistencia del intendente saliente, Martín Sabbatella; y de su reemplazante, Lucas Ghi. La reelecta Zulema Miranda, por ser la concejal electa de mayor edad, asumió provisoriamente la presidencia del cuerpo y tomó los juramentos. Luego, se eligió por unanimidad a Le Bas, nada menos que el sexto presidente de la gestión sabbatellista. Su antecesor, el también reelecto Enrique Louteiro, fue uno de los que pasó al Ejecutivo, en su caso para quedar al frente de la UGC Nº 4 de Castelar.
El oficialismo también cambió de jefe de bloque. Hernán Sabbatella, quien encabezaba la lista local en junio, juró como secretario de Modernización y Transparencia, del Gabinete municipal. En su lugar se ungió a Florencia De Luca. José María Ghi, hermano del actual intendente y hasta entonces director de Protección del Menor, quedaría como secretario del HCD.
Mariana Fasciolo (Prensa), Sergio Zurano (al bloque de diputados del EDE), María Elena Rogan y Rubén Der (UGC 7), pidieron licencia hasta junio ni bien terminaron de jurar. Se sumaron a la rotación María Esther Chechi, Marcelo Cartechini y Marcelo Ríos (elección ‘07).
En diálogo con Un/Medio, el flamante titular del HCD explicó por qué tantos cambios: “Tiene que ver con cada momento de la gestión, cuando hace falta uno u otro perfil. En cuanto a los concejales, lo que se elige es una lista, y todos tienen la misma cantidad de votos”. Le Bas pisó por primera vez el recinto en diciembre del ’97, como asesor del recién asumido Sabbatella. Lo siguió después al Ejecutivo, pero había sido también secretario del HCD.
- ¿Cuáles son sus metas?
- Queremos seguir profundizando el cambio, abriendo distintos mecanismos de participación ciudadana, porque cuando más gente se involucre más posibilidades tenemos de seguir avanzando.
- ¿Prefería un Concejo más pluralista?
- En general, seguimos teniendo amplia mayoría. La oposición está más dividida. Y me parece bueno que haya más voces.

Tres realidades
El bloque del FPV se mantuvo unido, pese a los rumores que indicaban lo contrario, lo cual le permitió sostenerse como la primera minoría. El premio: la reelecta Cristina Rodríguez quedó como vicepresidenta 2ª del cuerpo. Claudio Román ingresó por primera vez y fue confirmado de inmediato como jefe de bancada, donde continúan Santiago Muñiz y Patricia Arteaga.
También arribó sin fisuras el properonismo. Sus tres ediles fueron al recinto acompañados por sus respectivos referentes políticos. Marcelo González, Margarita Guarana y Vanesa Sosa recibieron la bendición de los diputados provinciales Ramiro Tagliaferro (macrista) y Damián Cardozo (Denarvaísta), como también del ex candidato a senador provincial Pablo Bonapelch. La CC, que por dividirse en junio no sumó, se quebró: el GEN abrió su propio bloque.

Traslado del estadio: La pelota quedó del sector privado

Sobre el cierre de la pasada edición de Un/Medio, el Senado bonaerense le daba media sanción a una ley que habilita al Club Deportivo Morón a trasladarse sin perder el beneficio que le otorgó la Provincia en 1959, cuando le cedió sus actuales tierras en forma gratuita a cambio de no cambiar nunca su finalidad. El permiso de la Legislatura era indispensable para que el “Gallo” se traslade a las instalaciones que le construirán en Castelar Sur para que, en su lugar, un grupo inversor desarrolle un emprendimiento inmobiliario de grandes dimensiones. La ley salió finalmente por un compromiso oficial de la Gobernación, pero no contó con el voto de ninguno de los cuatro diputados que residen en este distrito. Tres de ellos, opositores, argumentaron cuestiones técnicas, además de objetar determinados negocios. La pelota ahora la tiene el sector privado, aunque anticipan que vienen meses de flojera.
El proyecto del traslado nació en el marco del Plan de Desarrollo Estratégico del gobierno municipal, que convocó a desarrolladores y se quedó con el plan presentado por el Estudio “Sebastián-Vila”. De allí se salió a la caza de inversores, del terreno y del convencimiento de los socios del club, que aprobaron masivamente poder trasladarse solamente al ex Textil Castelar.
Pero entonces empezaron a aparecer las trabas jurídicas. El club nunca había escriturado su terreno, por lo que la Provincia debía autorizarlo a trasladarse mediante una ley. Recién en noviembre el tema tomó estado parlamentario. Y con media sanción del Senado bajó a la cámara revisora. El gobernador, Daniel Scioli, se había comprometido a sacarla antes de fin de año.
El debate definitivo tuvo lugar en la maratónica sesión del lunes 7. El PJ y el cobismo aportaron sus manos. La kirchnerista Sandra Cruz, residente de Castelar, no estaba en el recinto al momento de la votación. Sebastián Cinquerrui (ARI), Ramiro Tagliaferro (PRO) y Damián Cardozo (Unión Celeste y Blanco) directamente votaron en contra de la media sanción.
El primero comunicó rápidamente que estaba “plenamente de acuerdo con el traslado de la cancha” pero adujo que era su “obligación como legislador respetar y cumplimentar todos los pasos del trámite legislativo, pasos que no fueron respetados en la sanción de este expediente”.
“El mismo día que se votaba el expediente se reunió por la mañana la Comisión de Legislación General para tratar el expediente y darle un despacho, pero el mismo no pudo ser tratado porque carecía de los datos mínimos necesarios para darle curso. Nuestra posición fue pedir la postergación del expediente hasta tanto se substancien los elementos requeridos para que se pueda votar el proyecto con los elementos de juicio necesarios, pero la propuesta de la oposición fue rechazada, votándose el proyecto tal como estaba”, añadió el Lilito.
Por su parte, Tagliaferro también explicó a este medio que “pedí el expediente y sólo tenía una hoja con tres artículos. Ni siquiera estaba el pedido del municipio”. Pero los diputados no podían desconocer el proyecto, ni sus alcances. Por eso propusieron agregar al proyecto una cláusula que prohibiera en forma taxativa la instalación en las actuales tierras del club emprendimientos tales como “Bingos, Casino o Salas de Juego”. Desde el año pasado se sabe que los desarrolladores convocaron al Bingo Royal para hacerse socio y mudarse 200 mts.
Las propuestas, se explayó Cinquerrui, “eran de mayor precisión técnica y garantizaban mayor seguridad jurídica, al tiempo que protegían firmemente los intereses de los moronenses y el erario público provincial y municipal, pero finalmente se votó como estaba”.
En la primera de cambio, desde el oficialismo salieron a pegarle a los tres: “Por una cuestión corporativista votan en contra de los intereses de Morón”, dijo el concejal Hernán Sabbatella. El presidente de la institución deportiva, Alberto Meyer, se infló con la sanción: “Es un logro de todos los socios que creyeron siempre en el desarrollo de este gran emprendimiento”. El proyecto establece que al club le construirán una chancha para 22 mil espectadores, además de una nueva sede y de un mini estadio cubierto para más de tres mil hinchas.
Pero ahora vienen semanas de calma. Vacaciones de por medio, en el municipio creen que para “los primeros meses” del año próximo se acercarán las partes a negociar. “La expectativa está ahora en los privados, Vila, Coto (dueño de la Textil), y a los inversores de la primera etapa, que tienen que ponerse de acuerdo en el fideicomiso y con los valores de participación en la sociedad”, explicó Daniel Larrache, secretario de Desarrollo Estratégico local.

Sobrero se despachó contra la burocracia sindical y Aníbal F.

Luego de que el Juzgado Federal en lo Criminal Nº 3 de Morón lo absolviera del presunto delito de “entorpecimiento de transporte público”, Rubén Sobrero, se despachó a gusto contra la patronal, la cúpula de la Unión Ferroviaria y el Gobierno. Una vez más, denunció acuerdos para levantar medidas de fuerza, impedir la democracia sindical y, en definitiva, defender la ganancia de las empresas de trenes. Durante los dos días que duró el juicio, los delegados de izquierda se instalaron cerca de la estación y le permitieron viajar gratis a los usuarios.
La denuncia había tenido su origen en una medida de fuerza que el “Pollo” lideró en 2004 y que pretendía la habilitación de su lista para las elecciones internas de la UF. Producto de la paralización del servicio de trenes, 24 dirigentes y trabajadores fueron procesados, hasta que se llegó a este juicio. De diferentes sectores del amplio arco progresista se acercaron al Juzgado para acompañar a los acusados y peticionar, en definitiva, que no se judicializara la protesta.
Los diputados Ariel Basteiro (Encuentro Popular y Solidario) y Margarita Stolbizer (GEN) se sumaron las figuras de Vilma Ripoll (MST), Roberto Baradel (Suteba), Juampi Cafiero y de Néstor Segovia, el delegado de Subte que viene reclamando por una personería gremial para el sector, por fuera de la UTA. También apoyaron trabajadores del Hospital Garraham, de la fábrica Kraft y de la Línea 60 de colectivos, que por esos días eran fieles voceros de la inseguridad.
“Estábamos preocupados porque si salíamos mal del juicio iba a ser una precedente muy malo para todos los compañeros que vienen atrás. Aparte de eso, está la judicialización de la protesta. Por eso no queríamos la nulidad, sino que saliéramos absueltos”, declaró luego Rubén.
- ¿Quién inicia la causa?
- Aníbal Fernández. El juez Germán Castelli plantea en la causa, está todo por escrito, que recibió varios llamados (del entonces ministro de Justicia) pidiendo que nos saquen a los palazos.
“El juicio sirvió para muchas cosas”, indicó Sobrero, quien pareció salir más fortalecido que nunca en su enfrentamiento con el poder. Aquel mismo año, Aníbal lo había acusado de instigar y perpetrar un atentado contra una formación de la ex línea Sarmiento en la estación de Haedo. Ese día, el “Pollo” se encontraba camino a Mar del Plata, invitado a participar de la Contracumbre de las Américas (se hacía para repudiar la llegada de G.W. Bush).
“Quedó al descubierto la complicidad entre la empresa y la burocracia sindical. El acuerdo era que ellos sacaran el primer tren y el gremio sacaba a trabajar a su gente. El rol de la empresa para romper las asambleas. Se vio el rol que jugó (José) Pedraza”, contó el blondo dirigente.

Lo volverían a hacer
Entre otras cosas, el juicio también sirvió para recodar cómo vive y a quienes defiende uno de los históricos gordos que se beneficiaron con el proceso privatizador de los ’90, que en el caso del sistema ferroviario continuó durante esta misma década. Es que Pedraza estaba citado a declarar. Sin embargo, no lo encontraron. “Fueron al Hyat, donde vive, fueron a sus dos residencias en Ramos Mejía y Parque Leloir, pero se anduvo escondiendo”, apuntó Sobrero.
La audiencia llevó a una discusión entre los acusados, que tenían diferentes estrategias. “Se armó una discusión muy grande”, reconocieron, porque algunos pedían la nulidad de todo, aunque para el Pollo eso era “de cobardes”. “Estamos orgullosos de lo que hicimos, que fue parar el servicio. Y lo volveríamos a hacer. Además esto es dejar un precedente interesante, porque muchos compañeros van a poder tomarlo como una referencia. Este Gobierno defiende a la burocracia sindical, pero si muchos trabajadores ven que puede elegir a sus propios delegados ¿cuántos gremios no harían lo mismo que nosotros?”, se preguntó el delegado.